Por tanto, el poder político, es simple y nominalmente, la expresión organizada de la energía social; dicho de otra manera, el poder político es: Aquella forma que permite como actuación consciente, la obediencia, sumisión y/o acatamiento; y, a la vez, una función dinámica de interdependencia, legitimada legal y socialmente.
“El poder político es una función social que consiste en tomar decisiones soberanamente para el conjunto de la sociedad global y de asegurar su ejecución por medio de la autoridad legítima y la supremacía de la fuerza pública”.
“En todas las sociedades, desde las que están muy poco desarrolladas y apenas alcanzaron el alba de la civilización, hasta las sociedades más adelantadas y poderosas, aparecen dos clases de gentes: una clase que gobierna y una clase que es gobernada”.
"Pero ninguno de nosotros acusa por ello a la naturaleza del hombre. Los deseos, y otras pasiones del hombre, no son en sí mismos pecado. No lo son tampoco las acciones que proceden de estas pasiones, hasta que conocen una ley que las prohíbe. Lo que no pueden saber hasta que haya leyes. Ni puede hacerse ley alguna hasta que hayan acordado la persona que lo hará."
“El poder corresponde a la habilidad humana, no solamente de actuar, sino de actuar en concierto. El poder no es nunca la propiedad de un individuo; permanece a un grupo y permanece en existencia tanto como el grupo se mantiene unido. Cuando decimos que alguien está ‘en poder’ en realidad nos referimos al hecho de que alguien ha sido autorizado por un cierto número de personas a actuar en su nombre”
INTRODUCCIÓN
Desde una perspectiva filosófica en su relación dialéctica se ha presentado la dicotomía en la relación entre el hombre y su mundo; el hombre, el humano que se sabe sabio y su universo como cosmovisión del ser y del hacer; sujeto y objeto en íntima e inevitable relación con su pensamiento; una relación que ontogénicamente deriva de una relación sistémica entre la realidad, los unos y los otros; una contradicción permanente en la interrelación de independencia dependiente como oscilación pendular y objetiva de poder; sujetos empoderados y sujetos – objetos ausentes de poder, en intima relación social.
Es en esta relación social donde el poder como concepto se explica en la capacidad del individuo o grupo social para cambiar, modificar o inducir la conducta y actitudes de otros individuos o grupos.
De tal forma que el poder existe, por cuanto social y en consecuencia tiene un carácter fáctico. Este poder como consecuencia del pensar humano tiene un origen natural, pues el hombre es naturalmente humano, aunque en el propio ejercicio del poder implica a la vez su posible negación humana. Y es en esta negación humana como estadio evolutivo del primitivismo humano donde se explica su existencia anónima. Pero es también en este estadio, donde adquiere su carácter modelativo, por cuanto proceso y consecuencia de un modelo mental. Esta construcción modelativa puede existir en el sujeto aislado; sin embargo, no deja de ser un sujeto político, por cuanto social; en consecuencia el poder no puede existir sin al menos dos elementos subjetivos, el que lo ejerce y sobre quien es ejercido. Lo cual por derivación esta determinado en un sistema de poder con implicitud y relevancia (o irrelevancia) social.
Este sistema de poder al considerarse sistémico, por cuanto objetivo, debe tener como causa posible un potencial, incremental al ser aplicado expresará su impacto como obediencia, acatamiento, sumisión o subordinación; es decir, su efecto, impacto o incidencia será inversamente proporcional a la gradación (grado) del sistema de poder.
Es en esta gradación oscilante del sistema de poder donde se puede inferir que en su carácter elemental (elementos sistémicos) puede ser a la vez un sistema abierto o cerrado; que al ser producto de un modelo mental implícitamente se explica en su carácter consciente (e inconsciente); es en este carácter de consciencia donde el poder como sistema abierto se explica en su carácter sensible a las variaciones de ésta (la consciencia) por cuanto puede ser realimentado propiciando las variaciones o cambios sociales que permitan o limiten el ejercicio de este poder; o bien como sistema cerrado que permita un desequilibrio sostenido en el sistema de poder; un ejercicio que al mantenerse estará determinando su ordinación equilibrada; un orden como principio de ordinación, pero también como principio de autoridad ejercida. Un orden social estable, aunque posiblemente indeseado.
En consecuencia, al tener un carácter natural, social y evolutivo, el poder deberá poseer espacio temporalidad; es decir, un carácter socio – histórico y dinámico por cuanto en permanente co - construcción; y al ser producto de la realidad, su materialidad social será influida como causa y efecto de la “energía” social, en donde radica su potencial aplicado.
MARCO TEORICO CONCEPTUAL
Más allá de la percepción conceptual del poder desde el naturalismo griego o la histórica e interesante etapa teológica medieval, intenta apropiarse un breve ensayo que surja del contractualismo moderno, aunque, reflejando en el proceso la naturaleza a veces divina de su origen; una breve descripción del poder como una realidad de estado, de autoridad, y su principio de ordinación normativa que en su carácter explicativo de poder, sea un aliado impredecible del poder político.
El estado (lat, status) normalmente se define como el conjunto de instituciones que poseen la autoridad y potestad para establecer las normas que regulan una sociedad teniendo soberanía interna y externa sobre un territorio definido . Weber la define como una organización que reclama para sí el monopolio sobre la violencia legítima. Por lo que es importante diferenciarlo del gobierno, que es quien se encarga de llevar a cabo las funciones del estado, delegando en otras instituciones sus capacidades.
La autoridad (lat, auctoritas) es lo que desde el punto de vista del estado, es considerado como la fuerza ejercida por una persona legitimada institucionalmente conforme a funciones que le son legítimamente reconocidas como sujeto de autoridad; es decir, que tiene aptitud para mandar, pero también, que está autorizada a actuar, al ejercicio del poder. La Real Academia de la Lengua Española la define como “poder que gobierna o ejerce el mando de hecho o de derecho”, “potestad, facultad, legitimidad” .
La norma (lat, escuadra) es la que determina la ordinación como principio de orden o mandato, pero también como principio de ordinación dictado por alguna autoridad y con base en un criterio de valor que de acuerdo a los iusnaturalistas es “con miras al bien común” .
El poder (lat, potere) , por tanto tendrá múltiples conceptos, pero en un nivel básico y primario puede entenderse como la noción de fuerza; sin embargo en la relación elemental social, está referido esencialmente a la aplicación social del poder legítimo como coacción o como coerción; es decir, la modificación de la actuación o la conducta por temor, o por inevitable y como consecuencia de un momento de gestión política.
Para que exista una gestión política, es necesario el poder; la cratología , se ha considerado desde la perspectiva de la ciencia política como la ciencia del poder; en este ensayo se abordan algunas corrientes que han dado origen al concepto científico del poder, y específicamente, del poder político.
Si bien en el pensamiento político moderno, el poder ha sido representado de tres maneras: a) el poder entendido como una capacidad de la que se dispone o de la que se carece; b) el poder entendido como el de una institución que para ser legítima supone el consentimiento de aquellos sobre los cuales se ejerce y c) el poder analizado como una característica inherente de las relaciones sociales que tiene lugar en toda sociedad .
En la perspectiva de Hobbes, también llamada contractualista que centra en su justificación o legitimidad, argumenta que lo que interesa del poder es su ejercicio potencial o efectivo: “tener la capacidad o la potencia para hacer algo, ejercer el poder para realizarlo; teniendo un sentido correlativo entre mandato y obediencia .
Thomas Hobbes, filósofo naturalista del Siglo XVII, cuya línea de percepción se caracteriza como absolutista percibe el poder humano a través de la pasión como esencia natural del hombre desde una percepción biológica; el ser humano como sujeto de la etoantropología social, un ser que solo tiene dos vías opcionales de respuesta, la agresión o la huida; esto sugiere una visión negativa de la conducta humana, pues caracteriza al ser humano como “malo por naturaleza” .
Hobbes cree que esas pasiones “están reguladas por leyes de la naturaleza que pueden ser descubiertas por la razón, y proveen al ser humano de un conjunto de normas de egoísta prudencia (no morales, ni metafísicas), que hacen posible la propia conservación y seguridad” .
Se opone a una visión de la sociabilidad. El miedo y el peligro en sociedades que coexisten en un ambiente de gobierno pacifico y luego han resultado en guerras civiles donde “nada puede ser injusto. Las nociones de lo moral y lo inmoral, de lo justo y de lo injusto no tienen allí cabida. Donde no hay un poder común, no hay ley; y donde no hay ley, no hay injusticia” .
Desde este naturalismo exacerbado excluye el potencial social y su carácter legal, pues soberano es rey y esta legitimidad absurda no puede permear desde la ausencia de derecho del súbdito, declara que “El poder soberano no puede enajenarse” .
Relaciona ese naturalismo en cuanto derecho natural; definiéndolo como “la libertad de cada cual para usar su propio poder, en la forma que quiera, para preservar su propia naturaleza, es decir, su propia vida” ; esta relación entre vitalismo y naturalismo surge de una premisa centrada en su carácter instintivo; la preservación de su propia naturaleza.
Esta percepción que involucra el carácter naturalista unido a un absolutismo del poder del soberano determina su percepción de que los hombres están naturalmente inclinados a un permanente desencuentro, consecuencia de la ausencia de una inclinación natural hacia la sociabilidad, con el fin de mantener la paz en esa sociabilidad; una paz que al transferir al estado los derechos no entre el soberano y los súbditos; sino entre los individuos que deciden darse a un soberano.
Sigue prevaleciendo la relación del poder en un ambiente de naturaleza esencialmente humana, pero en diacronía con la razón humana; pues es la que determina las dimensiones entre la guerra y la paz. Pues cuando las leyes en ambos sentidos no se cumplen, se necesita de un poder coercitivo para lograr su cumplimiento; la necesidad de un cuerpo social y del contrato. Considera que el motivo primordial de la organización social es mantener la propia vida (individual) y que el pacto (contrato) lo que pretende esencialmente es en su carácter de pluralidad, reducir todas las voluntades a una sola voluntad; “la multitud así reunida en una persona, se llama república” . Un contrato que excluye del contrato al soberano, ya que solo existe exclusivamente entre los súbditos; dicho de otra manera, no hay poder que limite el poder ilimitado del soberano, ni por institucionalidad (pacto, contrato), o por adquisición (violencia del poder).
En síntesis Hobbes, considera al poder como recurso caracterizándolo como: la disponibilidad de recursos para obtener un bien o unos objetivos, y está en manos del estado.
Max Weber, también considera el poder como recurso; para él, el poder es la capacidad o probabilidad de conseguir obediencia dentro de un grupo.
A raíz de los cambios sociales que la Alemania de su tiempo vive asume que la modernidad debe tomar conciencia de sus límites, un proceso que él denominó “racionalización del mundo” .
Explica las sociedades como conjunto de estructuras y prácticas sociales colectivas con neutralidad axiológica; la cosificación de las relaciones humanas. Si bien comparte con Marx este enfoque metodológico básico, fue también influenciado fuertemente por Nietzsche de donde descubre la idea fundamental de su sociología intentando comprender la influencia de los valores sobre la vida y sobre la formación social, pero sin juicio moral, pues una actitud axiolóxica de neutralidad la considera más conveniente que la del juicio moral o moralizante; sus conceptos fundamentales de actor socializado y acción instituida superan el del individualismo sociológico, pues el actor, comprende su propia función como sociológicamente fundamental, donde la clase (social) es una forma de estratificación que corresponde a diferentes ordenes (económico, social o político) .
Y es en esta estratificación social, donde los grupos adquieren y comparten los valores, sus prácticas de comportamiento y sus valores, lo que necesariamente se produce de manera racional y por efecto del grupo en institucional, por cuanto jerárquica. La expresión de conformidad o su opuesto surge no como una totalidad holística, sino del pensamiento complejo del individuo, expresado en la acción del “actor social” hasta formar un “ideal tipo” que ordena los puntos de vista precedentes, hasta formar un cuadro de pensamiento homogéneo que Weber explica como “juicio de imputación histórica en la sociología política como una forma de tensión entre racionalidad e irracionalidad. Su concepto de desencantamiento del mundo expresa el agotamiento del poder de las religiones y dotar de sentido la experiencia global del mundo, no imputable a la racionalización; sino, a la intelectualización.
Para Weber, el poder descansa en la fuerza; en la posibilidad de que una persona o grupo de personas realicen su propia voluntad, en una acción comunal, incluso contra la resistencia de otros que participan en la acción [“el estado es aquella comunidad humana que ejerce (con éxito) el monopolio de la violencia física legítima dentro de un determinado territorio”] .
Lo interesante de la teorización de Weber sobre el estado moderno es su análisis de las formas de racionalización, pero no de la forma brutal de los estados antiguos, sin por su forma indispensable en la vida de los humanos y como única fuente de legitimación, sin violencia aparente, por medio del convencimiento y de mecanismos carismáticos.
Los mecanismos de autoridad política son: dominio, obediencia y legitimación; acuden a una fascinación por el poder, su ritualización, la aceptación de su legitimidad indiscutida y la persuasión como creencias sin las cuales ningún estado puede subsistir. La docilidad es imprescindible, la existencia de fuerzas desiguales como consecuencia deseable de orden social; muestra como la dominación se convierte en obediencia y la obediencia es origen de legitimidad.
Con base en ellos surgen los ideales tipos de poder de Weber; la dominación tradicional, la carismática y la racional (o legal racional).
La primera con base en el carácter sagrado de las tradiciones; la segunda en las características o aptitudes especiales de los líderes que se oponen a una tradición (karisma = gracia) y, la tercera donde el carácter legal se confunde con el carácter legítimo, donde el orden procede de una ley; ésta es formal, basada en procedimientos, previsible, calculable, burocrática; pretende gobernar de forma tecnocrática (despotismo managerial) ; pues toda política está determinada por condicionamientos, dependencias, necesidades instrumentales, donde la democracia no es otra cosa que la tragedia de la política del poder (Matchpolitik); pues cualquier política, es al menos parcialmente, política del poder ; el poder como causa, no de la calidad, sino de la difusión y el prestigio de la cultura .
Weber es continuador de la filosofía política que entiende el poder como dominación, la política como una relación entre gobernantes y gobernados y, la acción política como interacción de medios a fabricación de fines; pero también original en su clasificación de los tipos de poder político.
Otro de los teóricos es Carlos Marx, que considera el poder como la capacidad de una clase (social) de imponer su interés sobre el conjunto de la sociedad. Él nos dice que “las estructuras políticas de un modo de producción y de una formación social constituyen el poder institucionalizado del estado” y que “el movimiento político de la clase obrera… tiene como objetivo final, la toma del poder político” .
Esto plantea una contradicción fundamental entre el estado y el conjunto de la sociedad, pues ante clases con intereses económicos opuestos se impone la necesidad de un poder que “amortigüe” el conflicto con la finalidad de mantenerlo en los límites del orden; ese poder que surge de la sociedad pero situado por encima de ella, es el estado .
Harold Lasswell caracteriza el poder como la capacidad para intervenir en los procesos de toma de desiciones. Lo toma como una pieza clave para la sociología contemporánea en las sociedades industriales y postindustriales; que además determina los fundamentos del funcionalismo comunicativo. El percibe la relación de todo proceso en dos marcos de referencia; la estructura y la función; distinguiendo en la comunicación a) la supervisión o vigilancia del entorno, la correlación de las distintas parte de la sociedad en su repuesta al entorno y c) la transmisión de la herencia social de una generación a la siguiente .
En el caso de la sociedad humana, al observar cualquier grupo o núcleo social se encuentran: un grupo que vigila en entorno político del estado como un todo, otro correlaciona la respuesta de todo el estado al entorno, y un tercero transmite ciertas pautas de respuesta de los viejos a los jóvenes. Diplomáticos, agregados, corresponsales extranjeros, vigilan el estado como un todo; editores y correlatores de la respuesta interna; pedagogos, familia, escuela, transmiten el legado social.
La similitud de los mensajes de cualquier estado no siempre pasan por los canales centrales de comunicación; sino que surgen del contexto local en familias, vecindarios y del mismo modo en la escuela; distinguiendo en el estado los mecanismos de control que el estado hace para distinguir los mensajes y la manipulación que se hará de estos para modificar su contenido o sentido de la información. Esta información afecta los valores (sociales) que al no estar equitativamente distribuidos por fragmentarios, en la estructura social se revelan como mayor o menor poder, riqueza, bienestar o inteligencia en muy pocas manos, construyendo una particular ideología; al ser las estructuras del poder profundamente afectadas por el conflicto ideológico, en su sentido más amplio, la ideología del otro puede atraer a elementos disidentes en un país y debilitar la posición de poder interno de la clase dirigente .
El recelo que causa ante la clase dominante o en el poder este potencial ejercicio hace de la función de la comunicación una función de élite; por un lado facilita la información acerca de su poderío; por el otro, teme, controla, interviene, deforma y enmascara la propia identidad del enemigo potencial que incluye a su vez el entorno interior; la amenaza contra una comunicación eficiente contra lo indeseado como valor de poder, es la distorsión del propio poder que implica, al otro. En términos de poder mundial, las potencias mas fuertes prestan proporcionalmente menor atención a las potencias más débiles, que estas a las fuertes .
Si Harold D. Laswell, caracterizó los fundamentos del funcionalismo comunicativo, quien lo llevo a su máxima expresión fue Robert King Merton; él percibe la sociedad como un sistema constituido por una estructura que permanece en el tiempo con elementos interdependiente, en constante equilibrio y cambio; por lo que se le ha denominado teoría sistémica. Las funciones de esos elementos determinan la regularidad y estabilidad sistémica; la estabilidad del sistema social deriva de la permanencia de los actos sociales en sus funciones manifiestas y latentes,; las primeras como consecuencias objetivas y las segundas como necesidad de adaptación ; construye la teoría de la anomia, que alude a la quiebra de normas y valores que rigen la conducta de los individuos de una sociedad o grupo y las consecuencias no esperadas de la acción social; sus estudios de las relaciones de la ciencia con el orden social .
Otro de los autores que analiza el poder desde una percepción relacional es Robert Dahl, en la que percibe que A es capaz de que B haga algo que de otra manera no haría; es decir, el poder como resultado de una relación donde el poder no se posee, sino que es una interacción entre dos o más actores; un poder disperso entre varios grupos de la sociedad; el poder como resultado del sistema político. El trató simplemente de encontrar una fórmula que le permitiera medir el fenómeno; medir quién tiene el poder y cuanto poder tiene, a partir de una radiografía del poder . Steven Lukes la considera una idea plana del poder político; pues si bien Dahl considera la existencia del pluralismo, donde el poder se reparte, Lukes nos habla de un proceso silencioso muy importante, no solo tiene poder el que decide, sino también, el que se beneficia de la ausencia de decisiones .
Lukes considera que la concepción llamada pluralista de Dahl, es engañosa; pues considera que confunde los conceptos de poder e influencia como opciones de comportamiento observable; por lo que los pluralistas, al estudiar el poder, en realidad estudian el comportamiento en la “adopción de decisiones” como tarea central. Este enfoque unidimensional caracterizado en el comportamiento de adopción de decisiones, pasa a un segundo momento explicativo determinado por la toma de decisiones y de no decisiones, dejando un margen a los posibles problemas potenciales alrededor de los cuales existe lo que llama “un conflicto observable de intereses” caracterizado en la bidimensionalidad y tridimensionalidad como enfoques que lo explican. Aunque acota que el rasgo común de estos enfoque es, su carácter evaluativo, que el poder depende, inevitablemente, de los valores.
En el tránsito de la modernidad a la postmodernidad, y con una visión que otorga valor al poder social, surge el concepto de contrapoder con base en los componentes de resistencia, insurrección y poder constituyente; y el cual se reduce a uno solo de sus componentes, la insurrección; donde, la sociedad queda reducida a un momento fundante y a la vez disolvente de una multitud que se opone al imperio . Una concepción teórica comprendida como fenómeno de poder social . Dos poderes contrapuestos y excluyentes, válidos en el terreno de la lucha política para la creación de un nuevo orden social, aunque idealmente en beneficio de los insurrectos o categóricamente de la contrarevolución con el dominio coyuntural del poder para derrotar.
Retomando la posición de Gaetano Mosca, en todo fenómeno político la multiplicidad y constante transformación humana funciona como base política del poder , pues independientemente del credo o grado de civilización de una sociedad siempre existe un grupo gobernante y otro gobernado; conformando el dominante una élite política, la cual necesita justificar su posición en la sociedad y para mantenerse utiliza el discurso, que dé cierto sentido y en cierto nivel de coincidencia con la no élite gobernada buscando la permanencia del poder y el relativo equilibrio de los gobernados; no obstante, va más allá del planteamiento de Marx, cuando otorga un principio de inmortalidad a la clase en el poder caracterizándolo como re – reemplazable, al otorgar la posible permanencia de la dominancia y monopolio, y la tendencia a la posesión del mismo por herencia; pero determina a su vez que esta clase cuando es incapaz de mantener el poder, tiene que trasmitirlo a otra clase, aunque permaneciendo en pocas manos políticas, sociales o económicas (élites).
Para Mosca la posesión del mando la califica como política de jure y de facto; gobierno, más que una institución, es una práctica que implica destreza política, donde el arte de gobernar radica no solo en quien lo posee; sino también, detrás del trono; donde, el gobierno de una minoría, rige los destinos de una mayoría apolítica; y esta segunda clase tenderá no solo a desgobernarse; sino también a debilitarse y perder su escaso poder; y en esta dinámica de entronización y cambio como dinámica de la clase política, la historia de la humanidad es la historia del conflicto entre la apropiación y expropiación del poder . Esta “fórmula política” en una justificación del poder que esta minoría necesita para conseguir la obediencia , además, de su juicio elitístico en la búsqueda de su equilibrio. Mosca supo caracterizar el método de la ciencia política, entendida esta como el estudio de las tendencias que regulan la ordenación de los poderes políticos .
Dicha postura choca con la teoría pluralista de Dahl, quien considera que el poder está repartido entre diferentes grupos de la sociedad y las decisiones son un agregado de los intereses de la sociedad y la teoría Neocorporativista cuya postura caracteriza que el poder está repartido en tres unidades constitutivas, gobierno, patronal y sindicatos; que negocian entre ellos y adoptan las grandes decisiones económicas de la sociedad.
Posiblemente sea necesario caracterizar la visión de Max Weber desde la perspectiva de Norberto Bobbio sobre estado, poder y política; de sus particularidades como poder ideológico, poder económico y poder político; pero, en cualquier relación, la política es la esfera social caracterizada por la lucha incensarte y perpetua por el poder, donde el éxito es la medida. La razón del estado es la fuerza, sin ella la posibilidad de éxito estará expresada en la anarquía. El poder político como medio y no fin, continuo, independiente y efectivo de poder legítimo; ejercido con leyes preestablecidas, que legalicen los poderes inferiores (de la administración) y los superiores (constitucionalización). O bien su contrastación entre poder tradicional, carismático y legal - racional, donde la relación entre lo personal e impersonal; entre lo ordinario y lo extraordinario, lo hacen, lo último; el extraordinario poder legal, del poder político.
CONCLUSIONES
Por tanto, el poder político, es simple y nominalmente, la expresión organizada de la energía social; dicho de otra manera, el poder político es: Aquella forma que permite como actuación consciente, la obediencia, sumisión y/o acatamiento; y, a la vez, una función dinámica de interdependencia, legitimada legal y socialmente.
De tal forma, se concluye con el aporte de una tesis diferenciada teóricamente, que surge de una visión sistémico - funcional sobre el poder político; categorizando enfáticamente que el poder político es, con base a los criterios epistemológicos actuales, básicamente; una socio co - construcción, expresada en tres principios:
Estos principios son los de simplicidad, complejidad y relacionalidad.
- Simplicidad, por cuanto objetiva; y esta objetividad está dada por su particular objeto de estudio, el poder político.
- Complejidad, por cuanto social e institucionalmente convenida y,
- Relacionalidad, por la variabilidad y permanente contradicción en su interdependencia.
De la misma manera se determinan las categorías del poder, constituidas por su carácter holístico, transdisciplinario y dinámico:
- Holístico, por su sentido de unidad, tanto como expresión de cohesión social, como por su expresión activa de coacción por el poder mismo, como de coerción por su carácter legal y legítimo, como de élites.
- Transdisciplinario, pues para su estudio requiere desde el particular yo político personológico, hasta la universalidad de la sociología del poder, la economía y en general de la política objetivada científicamente, es decir, de la ciencia política.
- Y dinámico, por categórica y en permanente evolución y recreación, consecuencia de las oscilaciones en la tendencia entre adquisición y pérdida de poder.
Lo anterior, además permite constituir un conjunto de regularidades que permiten caracterizar el poder como un proceso de regulación y desregulación intencional; pues sus componentes en su interacción, deben ser regulados de alguna manera, para que los objetivos y las metas, finalmente se realicen; y este proceso el que fundamentalmente expresa sus particularidades funcionales y sistémicas; estas regularidades se expresan como atributos del poder; estos atributos son:
- Teleológico: En cuanto el poder aún cuando algunos autores lo consideran medio; todo medio sirve y en el caso de impacto e/o incidencia social, busca y/o logra un fin o finalidad.
- Axiológico: Por cuanto en la búsqueda y logro de el fin, en él se expresan los valores de élite, tanto central, como de intereses y marginal; o los antivalores en, ante o por su ejercicio.
- Sistémico: Como consecuencia de que la menos para que el poder exista deben existir simultáneamente quien lo ejerce y sobre quien se ejerce, empoderados y subordinados, autoridades y disciplinados. Donde el todo no es simplemente la suma de sus partes, sino que en cada una de sus partes (yo político) se expresa el todo del poder político.
- Realimentación Elemental: Porque el poder no puede ser ejercido sin la flujicidad entre sus elementos; esta flujicidad explica la estricta relación de la función estado, la autoridad, la normatividad, la ordinación; etc., estos flujos son los que determinan los bucles o ciclos sistémicos de todo proceso de ejercicio del poder. En esta flujicidad, es la relación ambiental; y en este ambiente, es el ámbito transaccional la particularidad de estudio esencial, pues en él se encuentra lo “que se comparte”. Es en este sentido de interdependencia donde se pueden explicar los “flujos perversos” entre las prácticas ancladas en el pasado y la ciencia política emergente hacia el porvenir, más allá de la servidumbre voluntaria .
- Circunstancial: Por cuanto, tanto entre gobernados y gobernantes se establecen relaciones circunstanciales, contradictorias entre unos y otros, como entre una fase y otra; expresada en positividad y/o negatividad relativa.
- Operatorio: Esta rodeado de operatividad o de falta de operatividad como conjunto de relaciones de y entre fuerzas que pasa tanto por las fuerzas dominadas, como por las dominantes y de donde surge la subregularidad implícita de singularidad; pues todo flujo de poder, es singular.
- Entrópico: Pues por su carácter objetivo tiende a caer en un estado de desorden al perder su equilibrio, por cuanto sistema vital - social - político, al quedar estático, sin la inercia natural de sus procesos; lo que lo convierte en un sistema desorganizado y caótico.
- Equifinalidad: Pues como sistema abierto, su comportamiento con los mismos orígenes y principios, puede obtener resultados totalmente diferentes; pues los insumos y fines sociales del poder son tan variados que su producto no solo es estocástico, sino también extraordinaria y posiblemente complejo y difuso.
- Homeorrótico: Porque el equilibrio, al ser social, es un equilibrio superior del sistema total; en esta caso como sistema de poder político, lo cual no puede ser explicado en una simple homeostásis; sino en la relación problémica entre realidad e ideal, tanto de quien lo ejerce, como sobre quien se ejerce.
- Cacoludido: Pues para encontrar su equilibrio teleológico y de equifinalidad entre origen, fines y agentes de poder, su relación oscila y permanece en la dualidad entre ilusión y desilusión de élites y social.
- Autoecorregulado: Por cuanto se origina, persiste y cambia como consecuencia del propio poder, en un ambiente determinado y en búsqueda permanente de su legitimidad que es dinámica.
- Sociohistórico: Por cuanto producto del antecedente temporal de la sociedad; la historia como experiencia vital del ejercicio del poder o del no poder.
- Multidimensional: Por cuanto acción de Estado.
- Y Multivariado: Como consecuencia efectual en los diferentes estrato, jerarquías, clases, de distribución e interés social.
Dice Pribram que aún; “la realidad no sea lo que vemos con nuestros ojos… si no tuviéramos esa lente, las matemáticas efectuadas por nuestro cerebro, tal vez conociéramos un mundo organizado en el campo de la frecuencia”. Ni espacio, ni tiempo, solo permean los acontecimientos. “El material del universo es material mental” . El cerebro es un holograma que interpreta un universo holográfico.
Y aún sabiendo que discurso y realidad jamás serán la misma cosa; pues ningún argumento, aún cuando válido y confiable, podrá expresar en contenidos, la realidad misma; es al menos un intento de precisar lo incognoscible.
Aún sabiendo a estas alturas de la ciencia que el conocimiento holómico es holístico, uno de sus principios radica en el respeto no solo a lo racional, sino a lo irracional; es también aquí donde aparece la lógica, el secreto, el misterio de la complejidad y el sentido profundo de la autoorganización: “Una sociedad se autoproduce sin cesar, porque constantemente se está autodestruyendo” .
Esto solo puede comprenderse bajo la noción del hombre hipercomplejo, una unidad constituida por el conjunto de principios generadores a partir de los cuales se ha desarrollado el Homo sapiens; añadiendo al esquema global y estocástico entre orden y desorden, el principio de infracomplejidad expresado en la dominación implacable y el aniquilamiento de oposiciones y antagonismos.
O como futuriza Alvin Toffler, en relación a la opinión ciudadana a la que nunca se le consulta sobre los más amplios y remotos fines de su municipio, Estado o nación, para que encuentre la forma organizada de lanzar sus ideas al palenque político, el cual, aislado del futuro se convierte en un “eunuco político” ; opiniones y sujetos emisores, carente de poder. O la esperanza del “poder de la minoría” .
“Es cierto que las leyes generales se aplican a todo, pero, por esta misma razón, rara vez pueden explicar nada en particular”.
“Lo que está demasiado claro, no es interesante”
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GLOSARIO DE TÉRMINOS BÁSICOS
DISTRIBUCION DEL PODER: ¿Dónde está ubicado el poder de una sociedad? ¿En un pequeño grupo, quizás anónimo, o ampliamente difundido en el seno del pueblo? Una respuesta realista sobre la distribución del poder en una sociedad seguramente indicaría una posición intermedia entre esos dos extremos. Hay una porción de poder ampliamente difundida, sobre todo en las sociedades democráticas, pero es más un "poder de impedir" que un "poder de actuar". También reside en el pueblo el poder de elegir a sus gobernantes, o para ser más preciso, de optar entre los elencos alternativos que le ofrecen las élites. La mayor parte del poder activo reside en las élites.
Hay élites de propósito general (que influyen sobre muchas cuestiones) y élites especiales (que tienen una influencia restringida a ciertos asuntos). En los países desarrollados, por su desarrollo, y en los países pobres, por su dependencia, la élite económica concentra la mayor influencia y poder: en primer lugar los sectores financieros, que regulan el crédito y la inversión, y en segundo lugar, la gran industria, o el sector rural. También el sector militar, asociado o no a la industria, concentra considerable poder. Ciertos servicios, como la publicidad y especialmente los medios masivos de comunicación, han alcanzado en los últimos tiempos considerable poder, pero es difícil establecer si es propio o como intermediador de otros. Otros elementos de mediación entre élites, como las firmas de abogados y las asesorías, tienen bastante poder. Por supuesto, otra parte considerable del poder reside en los partidos políticos, que suelen ser los verdaderos "representados" en las Asambleas, y finalmente, otra parte del poder reside en organizaciones de gran influencia sobre la opinión pública, como la Iglesia Católica, o en otros países, las iglesias en general.
DOMINIO POLITICO: Un sistema político se desarrolla en un medio ambiente multidimensional : natural y humano, intrasocietal y extrasocietal. Un objetivo prioritario de todo sistema político es lograr el dominio de su ambiente, en todas sus dimensiones. Hay tres modos básicos de relación con el ambiente: uno consiste en conquistarlo, poseerlo y usarlo; otro es llegar a un entendimiento que permita acceder a sus recursos y preservarlo a la vez; y el tercero es doblegarse a sus exigencias y asumirlo pasivamente. El dominio político se ha manifestado principalmente según el primer modo y tiende a evolucionar en los mejores casos hacia el segundo, que es más racional e implica un criterio de dominio a largo plazo. El tercer modo es ajeno a la noción de dominio.
ELITE: Concepto que designa a esa minoría más o menos organizada que en toda sociedad detenta la mayor parte del poder y de la influencia, frente a la mayoría que prácticamente carece de todo poder. Socialmente, las formas de poder más estratégicas son la económica, la ideológica o cultural y la política. De allí que suele hablarse de élite económica, ideológica y política. En toda sociedad, el poder político, es decir, la capacidad de imponer decisiones valederas para todos los miembros del grupo, aún apelando a la fuerza de ser necesario, pertenece a un grupo restringido de personas. Una élite puede ser representativa, cuando presenta una condensación y perfeccionamiento de los valores de amplia vigencia social, o no representativa, cuando sus valores y comportamientos se han alejado y son diferentes de los del pueblo, lo cual es un claro síntoma de decadencia social, por vía de la creciente disfuncionalidad de la élite.
ELITE CENTRAL: El concepto de élite es bastante amplio y abarca un grupo bastante numeroso de personas, muchas de ellas con influencia sólo local o referida a ciertos asuntos y no a otros. La élite central es el núcleo de esa élite: el concepto se refiere a ese reducidísimo grupo de personas que participan en la toma de las decisiones fundamentales, que están ubicadas en los nodos más estratégicos de circulación de la información y que tiene reputación social suficiente para influir mucho en la opinión pública.
ELITE DE INTERESES: Fuera de los períodos de emergencia, la vida política normal transcurre en negociaciones y decisiones entre los distintos grupos de interés. Cada grupo tiende a formar su propio equipo dirigente para atender esas actividades. Esos equipos trabajan juntos y con frecuencia se vinculan entre sí formando un "establishment" , lo que facilita las negociaciones, pero al mismo tiempo plantea el riesgo de que esos dirigentes (sindicalistas, líderes empresarios, funcionarios gubernamentales) cada vez se parecen más entre sí y menos a aquellos cuyos intereses teóricamente representan.
ELITE MARGINAL: Es un concepto derivado del concepto de élite media. Está compuesta por aquellos que sólo forman parte de la élite media en uno o dos de los tres factores tomados en cuenta para definirla.
ELITE MEDIA: El concepto designa, en realidad, a un artificio estadístico. Se obtiene a partir de una muestra del electorado total, de la que se selecciona el 5% superior tomando en cuenta tres factores: el ingreso, la educación y el status ocupacional.
Aquellas personas que se encuentran dentro de ese 5% en las tres categorías forman el núcleo de la élite media. Los que figuran solo en una o dos categorías, son consideradas élite marginal.
EQUILIBRIO DE PODER: En la vida interna de un Estado se designa con este concepto aquella situación institucional en la que las atribuciones de los tres poderes - ejecutivo, legislativo y judicial – están adecuadamente compensadas, de modo que ninguno pueda tomar preponderancia sobre los otros. Es el resultado de lo que en la técnica del constitucionalismo clásico se denomina "sistema de frenos y contrapesos". En un sentido más amplio, toda relación de poder es susceptible de alcanzar un estado de equilibrio, por compensación de fuerzas enfrentadas. En el orden internacional, se designa como equilibrio de poder ("balance of power") a aquel sistema internacional construido sobre la base del equilibrio duradero entre las potencias, mediante el enfrentamiento sistemático por parte de los demás estados de toda tentativa hegemónica de alguno de ellos.
ESTABLISHMENT: Unión de élites dirigentes de los diversos grupos de interés que existen en una sociedad, las cuales han aprendido a trabajar juntas, se han unido entre sí y han generado una conciencia de su identidad como grupo y de sus intereses comunes, que frecuentemente se contraponen con los intereses de los grupos que representan.
ESTADO: Es el concepto de mayor vigencia tradicional como centro de los estudios políticos. Desde la Antigüedad, la "polis", la "civitas", la "res publica"; y desde la Modernidad, "lo stato", ha sido el eje de toda reflexión sistemática sobre la política.
Son bastante recientes los cuestionamientos a esa vocación protagónica del concepto. Tradicionalmente se lo ha definido por tres elementos: territorio, pueblo y poder. Es una institución compleja, un sistema articulado de instituciones, que engloba a otras instituciones sin estar incluido en ninguna otra institución tan sólida como él mismo.
Estado-poder y estado-sociedad son considerados inseparables por la teoría institucionalista. Otras lecturas lo reducen al aparato de gobierno, algo exterior a la colectividad gobernada. Detrás de estas teorías subyace una magna pregunta: El Estado, somos nosotros o son ellos? Se dice que el Estado es la "sociedad políticamente organizada", que existe para los hombres y no a la inversa, que es un medio para asegurar la libertad en el orden. Por otra parte se sostiene que es el aparato legal de coerción de la clase dominante... Deutsch lo define como "...una maquinaria organizada para la elaboración y ejecución de decisiones políticas y para la imposición de las leyes y reglas de un gobierno". Algo no demasiado diferente decía Lenin: "...máquina para mantener la dominación de una clase sobre otra..." Para Hauriou el Estado es "...una agrupación humana, fijada en un territorio determinado y en la que existe un orden social, político y jurídico orientado hacia el bien común, establecido y mantenido por una autoridad dotada de poderes de coerción" Entre ambas concepciones oscila, con diferentes palabras, el concepto de Estado.
FACTORES DE PODER: En un sentido amplio, todas las fuerzas sociales orgánicas politizadas pueden ser consideradas como "factores de poder". En un sentido estricto, ese concepto se usa para referirse al accionar político de: - instituciones estatales no específicamente políticas, como la Administración Pública y las Fuerzas Armadas - los medios de comunicación social - la o las Iglesias.
Esas instituciones, como fuerzas políticas, tienen en común la característica de que no ejercen presión política esporádicamente sino continuamente; y no sobre determinado orden de cuestiones sino sobre todas las cuestiones; y aunque en algún momento no ejercieran una presión determinada, su presencia y probable reacción es tenida en cuenta por los actores específicamente políticos, aún cuando su accionar las contradiga.
FASES DE LA REALIDAD POLITICA: La realidad política es polifacética. Presenta inicialmente dos fases: la faz estructural y la faz dinámica. Como sistema de relaciones humanas implica una estructura, con tendencia a expresarse en instituciones, con vocación de orden y estabilidad. Se trata de sistemas de cargos o roles diferenciados y jerarquizados, que diferencian y jerarquizan a sus ocupantes respecto del resto de la gente y también entre sí. En el interior y en el entorno de esa estructura se desarrolla la faz dinámica de la política, que es la vida y la acción de los hombres que encarnan esos cargos o roles en un momento dado, o se relacionan de diversos modos con ellos.
A su vez, dentro de esa faz dinámica, se reconoce la existencia de dos fases: la faz agonal, que abarca la lucha por la conquista de los cargos o roles, la lucha por conservarlos, la resistencia contra sus ocupantes y el juego de las influencias políticas; y la faz arquitectónica, que es el ejercicio del poder político en una actividad creadora, constructora, conductora, integradora, que le da al grupo social cohesión y conducción, posibilitando su autocreación y renovación. Se llama política plenaria a la integración de esas fases en un proceso permanente de equilibración y acomodamiento, que procura alcanzar por aproximaciones sucesivas, en un juego pendular más o menos intenso, la resolución positiva de las permanentes oposiciones políticas: el movimiento y el orden, la estabilidad y el cambio, el conflicto y el consenso.
HABITOS DE OBEDIENCIA: La política logra asumir la dirección y autodirección de las sociedades, y realizar la asignación autorizada de valores dentro de ellas, fundamentalmente por los hábitos de obediencia de la gran mayoría de la población, hábitos que se fortalecen por la probabilidad de sanciones. La coacción es efectiva sólo por vía de excepción: una desobediencia generalizada hace imposible la observancia de las leyes.
INSTIGACION POLITICA: Dice Bertrand de Jouvenel que el fenómeno político más elemental, la "molécula política", es un fenómeno de instigación, o sea un intento de influir sobre voluntades ajenas. La fórmula de esa molécula política es la siguiente:
-------> +/- h
A -----------> B acción
instigación
o sea," A instiga a B para que B haga algo que no hubiera hecho de no haber mediado esa instigación, a lo que B responde con una acción h: obediencia, indiferencia o rebeldía". La instigación se da en muchos ámbitos: familiar, grupal, etc. La instigación específicamente política se da cuando tiene miras de interés general (público) y los hechos involucrados se refieren a las fuerzas políticas de la sociedad, al estado o al sistema internacional.
INSURRECCION: Es un movimiento generalizado contra el poder dominante, contra el gobierno. Su sentido originario ("insurgere"=levantarse contra) era el de un alzamiento contra un gobierno usurpador, ilegítimo. Generalmente supone el empleo de la violencia y tiene corta duración: o desemboca en una revolución (de la que es una premisa) o se extingue rápidamente.
Puede tener fines políticos (por ejemplo, derrocar al gobierno) o fines sociales (derrocar a la clase dirigente en su totalidad).
INTENCION POLITICA: La política es esencialmente escatológica, finalista; el subsistema político es el subsistema típico de la obtención de metas. Todo esto alude a la intención política, o sea a la prefiguración mental de los objetivos que orientan al sistema de acciones hacia su obtención. En la mayoría de los casos, esa obtención no es completa, tal como se la imaginó, y viene acompañada de efectos laterales imprevistos y a veces indeseables, que impulsan a fijarse otros objetivos, no pocas veces de sentido divergente a los anteriores.
LEGITIMIDAD: En un sentido muy amplio y genérico, este concepto evoca la idea de algo auténtico, justo, equitativo, razonable.
En su significado politológico específico, denota la existencia, al menos en la porción principal de la población, de un consenso, que asegure una adecuada disciplina social sin necesidad de recurrir a la coerción, salvo en casos marginales. La legitimidad es un elemento integrador de las relaciones políticas de mando y obediencia. En cuanto a la tensión siempre existente entre legitimidad y legalidad, la clave del asunto está en la vigencia sociológica de la norma jurídica: en qué medida la ley es socialmente aceptada (y no solo acatada) por la sociedad que es su destinataria. Esto depende del grado de afinidad de la norma con los valores culturales realmente vigentes en la sociedad.
LEY: En sentido amplio, es toda norma dotada de coactividad, proveniente del Estado, destinada a regular algún aspecto de la convivencia social. En ese sentido amplio, aparte de la ley propiamente dicha, caben en el concepto otras normas tales como las leyes programáticas, los decretos leyes, los decretos, las órdenes ministeriales, los reglamentos, las disposiciones administrativas. En sentido estricto, ley es una decisión vinculante, coactiva, del Estado, emanada del Poder Legislativo de acuerdo con la normativa vigente, que tiene por objeto la regulación jurídica de cuestiones importantes de la vida del Estado.
Hay diversos tipos de leyes: fundamentales (constitucionales), orgánicas (que organizan instituciones), de base (principios orientadores) que luego serán instrumentados por las leyes articuladas, adjetivas (sobre aspectos procesales).
LIBERTAD: Filosóficamente implica las ideas de independencia y de autorrealización. Puede ser entendida de varias formas: como absoluta posibilidad de determinación autónoma por parte del individuo; como coincidencia de la voluntad con la necesidad racional; como posibilidad amplia de elección. La libertad presenta muchos aspectos políticos: libertad interna (independencia de la decisión individual); libertad individual (disponer de sí mismo); libertad civil (garantía de los derechos contra intromisiones arbitrarias); libertad política (poder participar en la vida política del Estado); libertad nacional (independencia de la nación respecto de todo otro estado); libertad moral (hacer sin trabas lo que no esté prohibido por ley); libertad económica (libre iniciativa sin intromisión estatal). En las Constituciones suelen consignarse en forma expresa y detallada algunas libertades tales como: libertad personal (inviolabilidad de la persona, su correspondencia y domicilio salvo orden legal); libertad religiosa (practicar y propagar libremente su religión, salvo violación del orden público); libertad de expresión (dar a conocer públicamente las propias ideas); libertad de enseñanza (enseñar y aprender); libertad de asociación (reunirse con fines pacíficos); libertad económica (iniciativa privada). La legislación penal, para una mejor protección de estas libertades, suele incluir penas para los "delitos contra la libertad": detención ilegal, sustracción de menores, allanamiento de morada, amenazas y coacciones, develamiento de secretos, etc.
MANIPULACION POLITICA: Si la política es en última instancia un fenómeno de instigación (ver arriba), tiene siempre que ver con los diversos modos que los hombres emplean para influir en el comportamiento de otros hombres. Las formas puras de influencia son cuatro: el poder (con recurso final a la fuerza); el control social (que supone normas de conducta aceptadas); la fascinación (que es un ascendiente por sugestión) y la manipulación. La manipulación se caracteriza por ser oculta (los manipuladores tratan de que los manipulados no se den cuenta de las presiones que reciben). Es, por lo tanto, ilegítima y no usa sanciones. Los desarrollos de las ciencias del hombre han ampliado mucho, en sus aplicaciones técnicas, las posibilidades de manipulación, entendida como creación deliberada en otros (sin que ellos lo adviertan) de predisposiciones a recibir y aceptar ciertos mensajes y no otros, o a reaccionar de determinadas maneras ante los estímulos que les son proporcionados.
MERITOCRACIA: En una definición muy amplia, el concepto de meritocracia se refiere a aquellos sistemas políticos donde se accede a los cargos de poder, no por el nacimiento o la riqueza (o sea, según pautas de adscripción) sino por los méritos (pautas de realización). En las sociedades industriales avanzadas, esos "méritos" se refieren en principio al desarrollo de la inteligencia y de los conocimientos, a las capacidades intelectivas evidenciadas y sancionadas por el sistema escolar, base indispensable (pero no suficiente) para tener acceso a la clase dirigente e iniciar luego un "cursus honorum" basado en el desempeño de cargos de creciente importancia, hasta donde lleguen las posibilidades evolutivas y la combinación de circunstancias de poder y de apoyos de cada uno. El planteo meritocrático, necesariamente emparentado con la tecnoburocracia, ha merecido juicios favorables (ya que implica un justo reconocimiento de los méritos acumulados a partir de una base de igualdad de oportunidades) y juicios negativos (que niegan que sea real tal igualdad de oportunidades o hacen notar que de ese modo se produce una clase dirigente totalmente ajena a los valores y sentimientos del grueso de la población).
MILITARISMO: El militarismo es una corrupción del modo militar de actuar (Vagts). El militarismo es un vasto conjunto de fenómenos, asociados con las armas y la guerra, pero que trascienden los objetivos puramente militares y pueden incluso obstaculizarlos o impedirlos.
Significa preeminencia constante de los militares sobre los civiles, con penetración de los intereses y del estilo militar en toda la sociedad. Suele asignarse a sí mismo fines ilimitados y adquirir características de casta, de culto, de autoridad y de fe. Su manifestación más frecuente es la intervención en política, especialmente el derrocamiento de gobiernos civiles y su reemplazo por gobiernos militares. Es un claro síntoma de muy bajo nivel de desarrollo de las instituciones políticas, en un contexto de politización generalizada de la sociedad. Suele producirse en los siguientes casos: caos generalizado o anarquía; sociedades polarizadas con dos grupos equipotentes en conflicto frontal (insuficiencia hegemónica); sociedades con varios grupos en conflicto frontal por el poder y sobre temas que interesan a las fuerzas armadas.
OBEDIENCIA: En una dimensión sociológico-política, la obediencia, es decir, la predisposición de los más a obedecer antes que a rebelarse, hace posible la generación de un orden político en el que la coacción opera solo por vía de excepción.
Como es sabido, no hay régimen político que pueda sobrellevar la desobediencia prolongada de sus súbditos. Entre los motivos de la obediencia está la fuerte tendencia gregaria de los hombres, la búsqueda de seguridad, la idea de que se obedece para construir "un orden deseable", y la internalización del principio de la autoridad paterna durante la socialización primaria, que luego se proyecta sobre la autoridad política.
En el marco de las estructuras del sistema político, obediencia es realizar la orden de un superior, lo que supone la existencia de un ordenamiento jerárquico y normativo. Se distingue la obediencia de ejecución (cumplimiento externo de lo mandado), obediencia de voluntad (identificación de la voluntad del subordinado con la del superior), y obediencia de entendimiento (ver las cosas como las ve el superior). La obediencia plantea un problema de responsabilidad legal, porque es causa de ininputabilidad si la orden es injusta pero el subordinado la cumple de buena fé. Si es consciente de la ilegitimidad de la orden (por ejemplo, cometer actos atroces o aberrantes) entonces es cómplice. El tema alcanza máxima gravedad en la disciplina militar y en la comisión de los llamados "crímenes de guerra". Es un tema cuyos límites no son nada fáciles de dilucidar.
OBSTRUCCION POLITICA: El cometido general de toda estructura u órgano del sistema político es deliberar sobre un cierto orden de asuntos y tomar decisiones. Deliberar es un procedimiento instrumental, destinado a analizar todos los aspectos del problema y lograr cierto consenso, pero lo sustancial es tomar decisiones, para afrontar los problemas que plantea la realidad. Se llama obstrucción política a todos los procedimientos destinados a impedir, frenar o demorar la toma de decisiones por parte de un órgano del sistema político (no prestar quorum, anotar una lista interminable de oradores, faltar a reuniones de comisión, etc.). Frecuentemente, son los procedimientos destinados a proteger la deliberación los que se usan para practicar la obstrucción política, lo que plantea un interesante problema reglamentario.
OLIGARQUIA: En la clasificación aristotélica de los regímenes políticos, una de las formas puras es la aristocracia (gobierno de los mejores). Su forma corrupta correspondiente es la oligarquía (gobierno de los pocos). Esos pocos han dejado de ser los mejores, porque no se ocupan de los intereses generales y atienden en cambio sus intereses particulares. En nuestro siglo, la expresión se difundió luego de los trabajos de R. Michels sobre su "ley de bronce de la oligarquía", los que mostraron que aún en instituciones populares y de masas, como los partidos socialistas, existe una fuerte tendencia oligarquizante en la dirección de sus organizaciones, que procura convertir una labor de servicio al grupo en un patrimonio personal y hereditario. La característica básica de la oligarquía es la concentración del poder político en manos de unos pocos, que obtienen de ello muchos beneficios personales, y la exclusión de la mayoría de los ciudadanos de las actividades públicas. Todos sabemos que siempre es una minoría la que gobierna, pero en las democracias que funcionan como tales, esas minorías necesitan la aceptación y la confirmación de las mayorías populares, lo que permite establecer una diferencia marcada entre las "oligarquías que se imponen" y las "oligarquías que se proponen".
OPINION PUBLICA: La opinión pública es un fenómeno psicosocial. La opinión de los individuos la forma, y a la vez es moldeada por ella. Es un fenómeno de interacción entre individuos y grupos. El concepto de opinión pública tiene dos acepciones: - Como conjunto de las opiniones de los miembros de una sociedad sobre un asunto en particular, es la suma o resultante de todas las opiniones individuales. También puede ser definida como la valoración predominante en determinado grupo social sobre un acontecimiento o problema.
- Como la opinión de sectores sociales calificados, atentos e informados, con cierto peso en las decisiones públicas, o cierto control e influencia sobre la dirigencia política. En este caso es, como suele decirse, la opinión "que se publica". En la formación de la opinión pública influye mucho la cultura de la sociedad y sus diversas subculturas, que proveen los valores que sustentan las reacciones ante los hechos. También tiene mucho que ver cómo es informada la opinión pública desde los medios de comunicación social: qué lectura se hace en los medios sobre lo que ocurre. Sin embargo, no se debe exagerar el poder formador de opinión de estos medios, ya que todo indica que contribuyen más a reforzar opiniones y actitudes preexistentes que a crear nuevas.
ORDEN PUBLICO: El orden público es el núcleo, el aspecto central y más sólido y perdurable, del orden social. Es el conjunto de aquellas características y valores de la convivencia que una sociedad considera como "no negociables". Se lo considera sinónimo de convivencia ordenada, segura, pacífica y equilibrada. Es objeto de una fuerte reglamentación legal, para su tutela preventiva, contextual, sucesiva o represiva. En el Derecho Constitucional se lo considera como el límite para el ejercicio de los derechos individuales y sociales. En el Derecho Privado, es el límite para la autonomía negociadora de las partes. En el Derecho Internacional Privado, es el límite para la aplicación del reenvío: la aplicación de la norma extranjera, que sería viable según otros criterios, no resulta aplicable si afecta el orden público del país de aplicación. El Derecho Internacional Público también considera la existencia de un orden público internacional, formado por los principios constitucionales de la comunidad de naciones; es considerado el límite de la actividad contractual y de la práctica consuetudinaria interestatal.
PERSONALIZACION DEL PODER: El poder abstracto de las instituciones no podría funcionar si no se encarna en los hombres. Cualesquiera sean las ventajas que se encuentran en hacer de una persona moral, llamada Estado, el único titular del poder, es necesario re-descender y admitir que ese poder está confiado a individuos. Ese reconocimiento no es un simple restablecimiento del "statu quo ante" pero las consecuencias no deben enmascarar el hecho de que se re-instala en el centro de la problemática del poder a los hombres reales, con sus intereses, sus pasiones, su acción personal. Ninguna sociedad ha sido jamás gobernada... por la sola fuerza del derecho: la ley no existe si ella no es elaborada, aplicada y soportada ...por los hombres. En este primer sentido el poder es siempre personalizado porque jamás ha sido ejercido por los dioses, los animales o las computadoras, sino solamente por los hombres.
El concepto tiene un segundo sentido, que fue planteado al observar en los países del Tercer Mundo recientemente descolonizados el peso político adquirido por dirigentes carismáticos, o la persistencia del "culto de la personalidad" en los países comunistas aún luego de la desestalinización; e inclusive el reforzamiento de los factores personales del poder en las democracias occidentales: los rasgos personales de los dirigentes impactan más sobre los gobernados que sus ideas y sus actos. Sin duda, el desarrollo de los medios de comunicación, especialmente de la televisión, ha jugado en este proceso un papel principal, creando la ilusión de una relación personal directa, que intenta provocar una adhesión personal al hombre antes que a su política.(J. M. Denquin - 1991).
PODER POLITICO: Desde un punto de vista filosófico político, se concibe al poder como la capacidad que tiene un individuo o un grupo de modificar la conducta de otros individuos o grupos. En Ciencia Política, aunque ya no se acepta que sea el concepto central único, hay acuerdo en que tiene fundamental importancia. Burdeau lo define como "una energía social, emanación de una representación mental, colectiva y dominante, del orden social deseable", en nombre de la cual se presta acatamiento al mando político. Siempre se manifiesta en la relación humana y en su génesis está la obediencia: se tiene poder en la medida en que se es obedecido. Hay muchas clasificaciones del poder. Damos aquí brevemente las más usuales en el análisis político: poder actual (relación entre comportamientos efectivos); poder potencial (relación entre aptitudes para actuar); poder estabilizado (muy alta probabilidad de ser obedecido); poder anónimo (propio de comunidades primitivas, reside más en la costumbre, el tabú, la tradición, que en las personas); poder personalizado (que reside en la voluntad personal del jefe); poder institucionaliza do (estabilizado y articulado en roles coordinados; culmina cuando el Estado se convierte en titular único y abstracto del poder); poder abierto (sensible a las variaciones de la conciencia colectiva sobre el orden social deseable); poder cerrado (al servicio de una representación del orden social deseable que se considera permanente); poder de jure (reconocido por la normativa jurídica vigente); de facto (existente pero carente de respaldo legal).
POLIARQUIA: Es un concepto creado por R. Dahl para caracterizar la política de las sociedades modernas, muy pluralistas y muy organizadas, que tienen muchos centros de poder; esa pluralidad de grupos de interés y de demandas de acción producen una pluralidad de organizaciones de interés, lo que le da gran relevancia a la política de negociación, que por la gran cantidad de actores y la similitud de sus fuerzas corre frecuentemente el riesgo de la inmovilidad (estancamiento de las prioridades), del que a veces se sale por una vía política normal, que por medio de un acuerdo temporal sobre prioridades conduce a la acción; y muchas otras veces lleva a recurrir al planteamiento de emergencias, reales o presuntas, para romper el estancamiento y poder actuar.
PRAGMATISMO POLITICO: Su fundamento filosófico está en la idea de que el único criterio válido para juzgar el valor o la verdad de cualquier doctrina, decisión, etc., es tomar en cuenta sus efectos prácticos. En palabras más simples, es decir "lo cierto es lo que funciona". En política, equivale a actuar con prescindencia de ideologías principistas y de cosmovisiones teleológicas, haciendo lo que parece más adecuado de acuerdo a cómo se presentan las circunstancias de cada momento. El pragmatismo, sin embargo, es también una ideología cuyos límites están en la dificultad para prever las consecuencias a largo plazo de nuestras acciones y en la tendencia a desentenderse de realidades que no encajen en nuestra corta visión de las conveniencias momentáneas.
RAZON DE ESTADO: El concepto se origina en Maquiavelo y fue desarrollado por los preceptistas italianos del siglo XVI y por la escuela alemana del siglo XIX. La doctrina de la razón de estado sostiene que el Estado tiene una tendencia orgánica, natural, a buscar el continuo incremento y consolidación de su propia potencia, fin para el cual tiende a usar todos los medios, incluso la violencia, trasgrediendo la moral y el derecho. La razón de Estado presenta un aspecto interno, que es lograr el dominio eminente del Estado sobre su población y territorio para eliminar la anarquía interna; y un aspecto externo, que es aumentar la propia potencia y disminuir la ajena, por todos los medios, que van desde la guerra hasta las alianzas ofensivas y defensivas.
RECOMPENSA NEGATIVA: Los sistemas complejos (sistemas de sistemas) mantienen sus elementos unidos por la frecuencia e importancia de sus transacciones y por la covarianza de las recompensas originadas en el mismo intercambio. Esa covarianza puede ser positiva o negativa. Este segundo caso se produce cuando las transacciones en general - o una transacción muy importante - se produce de manera que beneficia mucho a un participante y perjudica a los demás. Surge así un sistema de conflicto.
Para el análisis político es muy importante entender que los grupos en conflicto forman parte de un sistema, y que no puede entenderse el comportamiento de uno de ellos sin considerar a los demás.
RECOMPENSA POSITIVA: Es el caso opuesto al anterior. Las recompensas positivas se producen cuando las transacciones originan cambios que benefician en general a los participantes del sistema o a la mayoría de ellos. Si los grupos unidos en el sistema practican un intenso intercambio con una covarianza positiva de recompensas, probablemente se sentirán inducidos a estrechar sus vínculos en un sistema de integración.
RESOLUCION PACIFICA DE LOS CONFLICTOS: Los conflictos pueden ocurrir entre individuos, entre organizaciones e individuos, entre organizaciones y sus elementos componentes o entre organizaciones. Ocurren cuando dos sujetos tratan de adueñarse del mismo bien, de ocupar el mismo espacio o posición, o asumen papeles incompatibles, o recurren a medios inaceptables para el otro, etc. Los ámbitos de conflicto y sus modalidades pueden ser múltiples: las ocasiones conflictivas son innumerables y llegan a amenazar la existencia misma de la síntesis política. La Política responde institucionalizando el principio de la resolución pacífica de los conflictos internos. Todos los regímenes - salvo los totalitarios- sostienen algún principio de este tipo, aunque no todos en la misma forma. Cada síntesis política se caracteriza por un principio específico de resolución pacífica de los conflictos, con sus correspondientes reglas del juego: el criterio de mayoría gobernante y garantías para las minorías, en las democracias; la herencia como criterio para la sucesión del trono en los regímenes aristocrático - monárquicos; el recurso extremo, de suprema instancia, a la voluntad del dictador, en las autocracias, son otros tantos ejemplos de la vigencia de este principio. Son muy diversas las fuentes de legitimidad, las técnicas de control social y la estructura y ubicación de las potestades coactivas, pero los regímenes políticos plantean una lógica de la instauración, mantenimiento o recuperación de la paz social y del orden civil y reconocen la función de la imposición del orden y del aseguramiento de la convivencia pacífica como fundamento de la soberanía de la síntesis política, si bien, naturalmente, con muy diferentes costos en términos de libertad, igualdad o justicia. (D. Fisichella, 1990).
RESPONSABILIDAD POLITICA: Hay que ubicar el concepto en el contexto de los diversos niveles de responsabilidad que entrañan las acciones políticas. Hay una responsabilidad personal por los propios actos; hay una responsabilidad institucional, si esa persona encarna o forma parte integrante de una institución; hay una responsabilidad legal si esos actos violan normas legales (esa responsabilidad le es reclamada a la persona) y hay una responsabilidad política, que es la que tiene todo actor político respecto de todo lo que ocurre en su área de poder directo, aunque no haya intervenido directamente en ello. Es una responsabilidad- fusible, que se ubica generalmente debajo de la cúspide del poder y arriba de las estructuras de ejecución.
Solo en casos muy graves afecta a la cúspide porque el sistema privilegia la estabilidad del mando supremo y descarga, en lo posible, la responsabilidad política sobre las primeras líneas de las jerarquías de implementación. La ejecución de la responsabilidad política, en caso de error, generalmente se asume mediante la renuncia al cargo, y puede tener consecuencias sobre la carrera política posterior. La responsabilidad tiene dos caras: una cara intersubjetiva, que es la obligación del representante frente a sus electores por sus actos como tal; y otra cara funcional, en cuanto se supone que quien acepta postularse como representante está en condiciones de ofrecer un adecuado nivel de prestación en términos de eficiencia y capacidad; es decir, una conducta "responsable", confiada en último término a su "ciencia y conciencia". (D. Fisichella - 1990).
SEGURIDAD POLITICA: En realidad, el concepto abarca tres aspectos principales: - la seguridad política propiamente dicha, que es el conjunto de instituciones y medidas de gobierno cuya finalidad es asegurar el orden público, tanto nacional como internacional. Su núcleo es la seguridad del Estado, para garantizar la cual la legislación penal tipifica y castiga severamente ciertos delitos, como traición, espionaje, insurrección, devastación, desordenes públicos graves, etc., y hay organismos para atender las necesidades de inteligencia y prevención en esta materia, que afecta las bases mismas del orden estatal.
SELECCION POLITICA: En la Historia, los modos de selección política (promoción social, reclutamiento y designación para los máximos cargos del sistema político) no son numerosos, se vienen replanteando desde hace muchísimos siglos y se pueden clasificar del siguiente modo: herencia (típica de las formas aristocrático - monárquicas pero vigente también para la trasmisión de los bienes económicos en los sistemas capitalistas de propiedad privada); elección (típica de la democracia representativa); cooptación (típica de las formas oligárquicas); idoneidad (típica de la sofocracia, la burocracia, la tecnocracia); el sorteo (en algunas experiencias del mundo antiguo); la conquista (el aspirante al poder se apodera de él por la fuerza, ya sea reglamentada, como los duelos a muerte entre los hijos del soberano difunto, en algunas áreas africanas; ya sea no reglamentada, como el caso del usurpador). Están después las formas mixtas: monarquías electivas, consenso de los estudiosos, que reciben en su seno a otros estudiosos, por cooptación o por elección, etc. (D. Fisichella - 1990).
SISTEMA DE CONFLICTO: Para el análisis político, es importante comprender que no solo los elementos que mantienen entre sí provechosas relaciones de mutua colaboración forman un sistema. También lo forman los elementos que están en conflicto. El conflicto generalmente nace de la intensidad de las transacciones entre elementos, con el agregado de una covarianza negativa de las recompensas.
Esta expresión se refiere al caso en que la mayoría de las transacciones - o una transacción muy importante- resulta completamente favorable para un miembro del sistema y desfavorable para los otros (varios candidatos para un solo empleo, por ejemplo)."Cuando varias unidades se encuentran íntimamente conectadas por una covarianza negativa de recompensas, que sugiere la relación entre un gato y un canario, o entre un lobo y una oveja, hablamos de un sistema de conflicto. Los grupos en conflicto forman parte de un sistema. La suerte de uno de ellos no se puede entender o predecir sin conocer algo acerca de las acciones del otro. Están unidos, pero en un sentido poco feliz", dice K. Deutsch.
SOLIDARIDAD GRUPAL: Uno de los fenómenos sociales mejor establecidos por la dinámica de grupos es la formación de la "conciencia de nosotros", de que el grupo constituye un nosotros, lo cual implica, por oposición, la afirmación de la existencia de "los otros", los que no forman parte del grupo y potencialmente son enemigos. Esa es la base de la solidaridad grupal, cuya importancia política reside fundamentalmente en dos aspectos: es una fuente de orden y obediencia espontánea (sin coacción); y es un factor dinamizador de las energías realizadoras individuales y grupales.
SUBELITE: Si la élite dirigente es la encargada de tomar las decisiones políticas que luego se plantean a la sociedad como mandatos dotados de coactividad, la subélite es el el sector social encargado de instrumentar y controlar su ejecución, de gestionar y administrar las políticas vigentes. Su poder es derivado pero nada despreciable: "interpreta" las directivas, puede trabarlas mientras aparenta obedecerlas y es incluso la verdadera autora de muchas medidas que luego son elevadas a la élite dirigente para su promulgación como mandato legal y legítimo de la autoridad constituida.
SUBSISTEMA DE ADAPTACION: En el lenguaje sistémico de Talcott Parsons, es el subsistema económico, porque se refiere a la adaptación del mundo natural para la satisfacción de las necesidades humanas, la adaptación de la sociedad a las posibilidades que ofrece el mundo natural, y la adaptación (o inadaptación) de los diversos grupos sociales a su participación en el conjunto de bienes y servicios disponibles. La capacidad de adaptación corresponde a la necesidad de toda sociedad de ajustarse a sus condiciones objetivas de existencia. Se relaciona con la racionalidad, en sentido weberiano, o sea con la eficacia técnica, con el uso de medios adecuados para alcanzar determinados fines.
SUBSISTEMA DE INTEGRACION: En el lenguaje sistémico de Talcott Parsons es el subsistema legal, entendido en sentido amplio, como conjunto de todos los procesos (que incluye a las normas legales pero también a muchos otros elementos) por medio de los cuales una sociedad impone su dominio sobre los individuos y mantiene su cohesión. El principal elemento integrativo es el control social, sobre todo el control que el grupo social ejerce sobre sí mismo, oponiéndose a las desviaciones, y destacando la importancia de la solidaridad social como valor primordial, para obtener que las acciones sociales sean evaluadas según la medida en que favorezcan o dificulten la integración de los individuos y su mutua solidaridad.
SUBSISTEMA DE MANTENIMIENTO DE PAUTAS (O DEL MODELO): En el lenguaje sistémico de Talcott Parsons es el subsistema cultural. Parsons considera que cada sociedad tiene un modelo cultural propio, con sus propias estructuras y normas, y tiende a conservarlo, aún a través de procesos de cambio.
TIRANIA: Es el gobierno ejercido por un tirano. En su originario significado, los griegos llamaban tirano al usurpador, al ciudadano privado que se arroga el poder sin tener título para ello, aún cuando después gobierne según las leyes. En la tipología aristotélica de las formas de gobierno se distingue las formas "puras" (en las que el poder es ejercido en vista del interés general) de las formas "corruptas" (en las que el poder es ejercido en beneficio del interés privado). A la monarquía (gobierno de uno) corresponde como forma corrupta la tiranía. En la actualidad se considera tiranía al gobierno despótico, ejercido sin respetar los derechos y libertades de los ciudadanos, mediante el temor y la violencia, por la práctica de la delación y el espionaje interno, en las distintas variedades del "terrorismo de Estado", cualquiera sea su origen legal o su presunta justificación histórica. (D. Fisichella - 1990).
TOTALITARISMO: Es un sistema político en el que la acción de los órganos del Estado se extiende a todos los aspectos de la vida social. Lo más característico del totalitarismo es la sustitución del consenso participativo de los individuos por un drástico control estatal de todos los niveles estructurales de la vida privada y pública. En forma general, fenómenos similares se han dado en todos los tiempos, pero el totalitarismo es un fenómeno característico del siglo XX, por los medios técnicos con que cuenta. El totalitarismo se presenta a sí mismo como un nuevo sistema sociopolítico, caracterizado por una fusión completa entre Estado y Sociedad, en la que el estado se arroga una absoluta primacía sobre los derechos de los individuos y de los grupos intermedios de la sociedad. Se incuba en períodos de profunda frustración histórica, que predisponen a la masa a dejarse conducir por una élite muy activa, dirigida por un conductor carismático. Aunque suele presentarse inicialmente como socialista, antiliberal y anticapitalista, termina transando con las fuerzas del capitalismo avanzado. Entre sus contenidos ideológicos básicos puede mencionarse el antirracionalismo, la negación de la igualdad humana y la exaltación de la propia raza o grupo nacional, la discriminación tajante entre amigos y enemigos (dignos de exterminio), la estatalización hasta de los niveles más privados de la vida, el imperialismo nacionalista y la exaltación mítica del destino nacional. Al servicio de tales contenidos ideológicos se encuentran varios instrumentos políticos básicos: el jefe único, considerado infalible y omnipotente; el partido único, depositario de la verdad política; el control de los medios de comunicación y adoctrinamiento; la violencia estatal, mediante una eficaz policía política.
TRANSICION POLITICA: En términos generales, es todo período de cambio entre dos situaciones políticas estables. En un enfoque más específico, las transiciones políticas que han sido objeto de frecuentes estudios politológicos son: la transición al autoritarismo y la transición a la democracia.
La transición al autoritarismo en general se produce como fase de reacción en procesos de democratización de tipo dialéctico, tardío o formas combinadas (ver "proceso de democratización" ). El análisis de casos muestra dos situaciones paradigmáticas: -Sociedades tradicionales, atrasadas respecto de su contexto continental, en las que tomó la forma de un rechazo al incipiente proceso de modernización, vivenciado como alienante de la propia esencia tradicional, y sirvió a la vez como resguardo de antiguos privilegios. Por ejemplo, España y Portugal. - Sociedades más avanzadas en la vía capitalista de la modernización y sometidas a intensas frustraciones históricas (derrotas militares, pérdida de prestigio) y a la falta de canales adecuados de participación política de las masas. Por ejemplo, Alemania e Italia. En esos países, probables revoluciones marxistas fueron bloqueadas por la aparición de regímenes autoritarios corporativos mesiánicos, que en definitiva preservaron intereses dominantes y terminaron en una orgía de sangre y violencia.
La transición a la democracia se produce, dentro de los mismos tipos de procesos de democratización ya indicados, por diversos motivos, que se analizan a continuación y que sirven para formular una tipología de estas transiciones. Generalmente suele usarse la expresión transición a la democracia para mencionar el período que va desde las postrimerías de la vigencia del régimen autoritario a la vigencia del régimen democrático; y la expresión transición democrática para el período de consolidación posterior a la vigencia de la democracia. Según Share y Mainwaring hay tres tipos de transición a la democracia:
-La transición por colapso, causada por una derrota militar externa, o por una profunda crisis interna, que desacredita totalmente al régimen autoritario y que generalmente produce importantes cambios estructurales y una ruptura de las normas de la autoridad política. La salida democrática es impuesta por el vencedor o responde a una tradición política anterior al período autoritario. Generalmente, las autoridades salientes no tienen, en ese momento, ninguna capacidad de negociación y son juzgadas y condenadas por su actuación. Es el caso de Alemania e Italia en 1945, de Grecia y Portugal en 1974 y de Argentina en 1982- 1983. La experiencia histórica muestra que ese "colapso" puede no ser definitivo, y que la élite autoritaria puede recuperar capacidad participativa, aunque generalmente en un nivel sistémico inferior al anterior. Los motivos de esa recuperación son variados: cambios manipulados en el recuerdo público del pasado, que hace factible intentar su relanzamiento político; frustración de las expectativas generadas por la democracia en su fase agonal; necesidad social de reincorporar al juego social normal a los sectores de la élite autoritaria lesionados por el colapso.
-La transición por autoexclusión, en la cual la élite autoritaria intenta inicialmente poner límites y controlar el proceso de transición, pero su alta erosión se lo impide y no puede obtener resultados favorables para su salida negociada en la medida deseada, aunque generalmente se plantean cuestionadas medidas de amnistía, que de todos modos aseguran su autoexclusión. Es el caso de Perú (1980), de Bolivia (1979-1980) y de Uruguay (1982-1983). - La transición por transacción, que implica una considerable continuidad de las estructuras, de las élites y de las prácticas políticas. La transición es controlada, efectuada por decisión de la élite autoritaria, quien no solo no es sancionada ni amnistiada sino que conserva (al menos por un tiempo más) participación en el poder en la nueva situación. Es el caso de España y de Brasil. Las transiciones por colapso o por autoexclusión se realizan por necesidad.
-Las transiciones por transacción se realizan por decisión de la élite autoritaria. Sus motivos pueden ser: verse a sí misma como un interregno restaurador (creer su propia retórica democrática); el desgaste del régimen que aumenta los costo de su mantenimiento y disminuye los de la transición; erosión de la cohesión interna de la élite; desaparición de su legitimación o justificación, tanto si ha cumplido sus objetivos como si no ha podido cumplirlos.
YO POLITICO: Concepto que alude a la identidad inconfundible e incambiable de cada persona, y por extensión de cada grupo o sociedad humanos, en lo referente a la manera de vivir la política. Al parecer, esa identidad se asienta en un fenómeno de memoria: el recuerdo del mantenimiento y conservación de la entidad personal a través del tiempo y de los cambios. A diferencia de las computadoras, la mente humana no puede ser borrada o vaciada de su pasado. La memoria (o, si se prefiere, la historia) es la fuente del yo y de la identidad; y esa sensación de identidad personal, grupal y social conduce a la afirmación de preferencias políticas y de cursos de acción, y frecuentemente culmina en demandas de autonomía política.