GLOSARIO DE TÉRMINOS BÁSICOS

DISTRIBUCION DEL PODER: ¿Dónde está ubicado el poder de una sociedad? ¿En un pequeño grupo, quizás anónimo, o ampliamente difundido en el seno del pueblo? Una respuesta realista sobre la distribución del poder en una sociedad seguramente indicaría una posición intermedia entre esos dos extremos. Hay una porción de poder ampliamente difundida, sobre todo en las sociedades democráticas, pero es más un "poder de impedir" que un "poder de actuar". También reside en el pueblo el poder de elegir a sus gobernantes, o para ser más preciso, de optar entre los elencos alternativos que le ofrecen las élites. La mayor parte del poder activo reside en las élites.
Hay élites de propósito general (que influyen sobre muchas cuestiones) y élites especiales (que tienen una influencia restringida a ciertos asuntos). En los países desarrollados, por su desarrollo, y en los países pobres, por su dependencia, la élite económica concentra la mayor influencia y poder: en primer lugar los sectores financieros, que regulan el crédito y la inversión, y en segundo lugar, la gran industria, o el sector rural. También el sector militar, asociado o no a la industria, concentra considerable poder. Ciertos servicios, como la publicidad y especialmente los medios masivos de comunicación, han alcanzado en los últimos tiempos considerable poder, pero es difícil establecer si es propio o como intermediador de otros. Otros elementos de mediación entre élites, como las firmas de abogados y las asesorías, tienen bastante poder. Por supuesto, otra parte considerable del poder reside en los partidos políticos, que suelen ser los verdaderos "representados" en las Asambleas, y finalmente, otra parte del poder reside en organizaciones de gran influencia sobre la opinión pública, como la Iglesia Católica, o en otros países, las iglesias en general.

DOMINIO POLITICO: Un sistema político se desarrolla en un medio ambiente multidimensional : natural y humano, intrasocietal y extrasocietal. Un objetivo prioritario de todo sistema político es lograr el dominio de su ambiente, en todas sus dimensiones. Hay tres modos básicos de relación con el ambiente: uno consiste en conquistarlo, poseerlo y usarlo; otro es llegar a un entendimiento que permita acceder a sus recursos y preservarlo a la vez; y el tercero es doblegarse a sus exigencias y asumirlo pasivamente. El dominio político se ha manifestado principalmente según el primer modo y tiende a evolucionar en los mejores casos hacia el segundo, que es más racional e implica un criterio de dominio a largo plazo. El tercer modo es ajeno a la noción de dominio.

ELITE: Concepto que designa a esa minoría más o menos organizada que en toda sociedad detenta la mayor parte del poder y de la influencia, frente a la mayoría que prácticamente carece de todo poder. Socialmente, las formas de poder más estratégicas son la económica, la ideológica o cultural y la política. De allí que suele hablarse de élite económica, ideológica y política. En toda sociedad, el poder político, es decir, la capacidad de imponer decisiones valederas para todos los miembros del grupo, aún apelando a la fuerza de ser necesario, pertenece a un grupo restringido de personas. Una élite puede ser representativa, cuando presenta una condensación y perfeccionamiento de los valores de amplia vigencia social, o no representativa, cuando sus valores y comportamientos se han alejado y son diferentes de los del pueblo, lo cual es un claro síntoma de decadencia social, por vía de la creciente disfuncionalidad de la élite.

ELITE CENTRAL: El concepto de élite es bastante amplio y abarca un grupo bastante numeroso de personas, muchas de ellas con influencia sólo local o referida a ciertos asuntos y no a otros. La élite central es el núcleo de esa élite: el concepto se refiere a ese reducidísimo grupo de personas que participan en la toma de las decisiones fundamentales, que están ubicadas en los nodos más estratégicos de circulación de la información y que tiene reputación social suficiente para influir mucho en la opinión pública.

ELITE DE INTERESES: Fuera de los períodos de emergencia, la vida política normal transcurre en negociaciones y decisiones entre los distintos grupos de interés. Cada grupo tiende a formar su propio equipo dirigente para atender esas actividades. Esos equipos trabajan juntos y con frecuencia se vinculan entre sí formando un "establishment" , lo que facilita las negociaciones, pero al mismo tiempo plantea el riesgo de que esos dirigentes (sindicalistas, líderes empresarios, funcionarios gubernamentales) cada vez se parecen más entre sí y menos a aquellos cuyos intereses teóricamente representan.

ELITE MARGINAL: Es un concepto derivado del concepto de élite media. Está compuesta por aquellos que sólo forman parte de la élite media en uno o dos de los tres factores tomados en cuenta para definirla.

ELITE MEDIA: El concepto designa, en realidad, a un artificio estadístico. Se obtiene a partir de una muestra del electorado total, de la que se selecciona el 5% superior tomando en cuenta tres factores: el ingreso, la educación y el status ocupacional.
Aquellas personas que se encuentran dentro de ese 5% en las tres categorías forman el núcleo de la élite media. Los que figuran solo en una o dos categorías, son consideradas élite marginal.

EQUILIBRIO DE PODER: En la vida interna de un Estado se designa con este concepto aquella situación institucional en la que las atribuciones de los tres poderes - ejecutivo, legislativo y judicial – están adecuadamente compensadas, de modo que ninguno pueda tomar preponderancia sobre los otros. Es el resultado de lo que en la técnica del constitucionalismo clásico se denomina "sistema de frenos y contrapesos". En un sentido más amplio, toda relación de poder es susceptible de alcanzar un estado de equilibrio, por compensación de fuerzas enfrentadas. En el orden internacional, se designa como equilibrio de poder ("balance of power") a aquel sistema internacional construido sobre la base del equilibrio duradero entre las potencias, mediante el enfrentamiento sistemático por parte de los demás estados de toda tentativa hegemónica de alguno de ellos.

ESTABLISHMENT: Unión de élites dirigentes de los diversos grupos de interés que existen en una sociedad, las cuales han aprendido a trabajar juntas, se han unido entre sí y han generado una conciencia de su identidad como grupo y de sus intereses comunes, que frecuentemente se contraponen con los intereses de los grupos que representan.

ESTADO: Es el concepto de mayor vigencia tradicional como centro de los estudios políticos. Desde la Antigüedad, la "polis", la "civitas", la "res publica"; y desde la Modernidad, "lo stato", ha sido el eje de toda reflexión sistemática sobre la política.

Son bastante recientes los cuestionamientos a esa vocación protagónica del concepto. Tradicionalmente se lo ha definido por tres elementos: territorio, pueblo y poder. Es una institución compleja, un sistema articulado de instituciones, que engloba a otras instituciones sin estar incluido en ninguna otra institución tan sólida como él mismo.

Estado-poder y estado-sociedad son considerados inseparables por la teoría institucionalista. Otras lecturas lo reducen al aparato de gobierno, algo exterior a la colectividad gobernada. Detrás de estas teorías subyace una magna pregunta: El Estado, somos nosotros o son ellos? Se dice que el Estado es la "sociedad políticamente organizada", que existe para los hombres y no a la inversa, que es un medio para asegurar la libertad en el orden. Por otra parte se sostiene que es el aparato legal de coerción de la clase dominante... Deutsch lo define como "...una maquinaria organizada para la elaboración y ejecución de decisiones políticas y para la imposición de las leyes y reglas de un gobierno". Algo no demasiado diferente decía Lenin: "...máquina para mantener la dominación de una clase sobre otra..." Para Hauriou el Estado es "...una agrupación humana, fijada en un territorio determinado y en la que existe un orden social, político y jurídico orientado hacia el bien común, establecido y mantenido por una autoridad dotada de poderes de coerción" Entre ambas concepciones oscila, con diferentes palabras, el concepto de Estado.

FACTORES DE PODER: En un sentido amplio, todas las fuerzas sociales orgánicas politizadas pueden ser consideradas como "factores de poder". En un sentido estricto, ese concepto se usa para referirse al accionar político de: - instituciones estatales no específicamente políticas, como la Administración Pública y las Fuerzas Armadas - los medios de comunicación social - la o las Iglesias.

Esas instituciones, como fuerzas políticas, tienen en común la característica de que no ejercen presión política esporádicamente sino continuamente; y no sobre determinado orden de cuestiones sino sobre todas las cuestiones; y aunque en algún momento no ejercieran una presión determinada, su presencia y probable reacción es tenida en cuenta por los actores específicamente políticos, aún cuando su accionar las contradiga.

FASES DE LA REALIDAD POLITICA: La realidad política es polifacética. Presenta inicialmente dos fases: la faz estructural y la faz dinámica. Como sistema de relaciones humanas implica una estructura, con tendencia a expresarse en instituciones, con vocación de orden y estabilidad. Se trata de sistemas de cargos o roles diferenciados y jerarquizados, que diferencian y jerarquizan a sus ocupantes respecto del resto de la gente y también entre sí. En el interior y en el entorno de esa estructura se desarrolla la faz dinámica de la política, que es la vida y la acción de los hombres que encarnan esos cargos o roles en un momento dado, o se relacionan de diversos modos con ellos.

A su vez, dentro de esa faz dinámica, se reconoce la existencia de dos fases: la faz agonal, que abarca la lucha por la conquista de los cargos o roles, la lucha por conservarlos, la resistencia contra sus ocupantes y el juego de las influencias políticas; y la faz arquitectónica, que es el ejercicio del poder político en una actividad creadora, constructora, conductora, integradora, que le da al grupo social cohesión y conducción, posibilitando su autocreación y renovación. Se llama política plenaria a la integración de esas fases en un proceso permanente de equilibración y acomodamiento, que procura alcanzar por aproximaciones sucesivas, en un juego pendular más o menos intenso, la resolución positiva de las permanentes oposiciones políticas: el movimiento y el orden, la estabilidad y el cambio, el conflicto y el consenso.

HABITOS DE OBEDIENCIA: La política logra asumir la dirección y autodirección de las sociedades, y realizar la asignación autorizada de valores dentro de ellas, fundamentalmente por los hábitos de obediencia de la gran mayoría de la población, hábitos que se fortalecen por la probabilidad de sanciones. La coacción es efectiva sólo por vía de excepción: una desobediencia generalizada hace imposible la observancia de las leyes.

INSTIGACION POLITICA: Dice Bertrand de Jouvenel que el fenómeno político más elemental, la "molécula política", es un fenómeno de instigación, o sea un intento de influir sobre voluntades ajenas. La fórmula de esa molécula política es la siguiente:

-------> +/- h
A -----------> B acción
instigación

o sea," A instiga a B para que B haga algo que no hubiera hecho de no haber mediado esa instigación, a lo que B responde con una acción h: obediencia, indiferencia o rebeldía". La instigación se da en muchos ámbitos: familiar, grupal, etc. La instigación específicamente política se da cuando tiene miras de interés general (público) y los hechos involucrados se refieren a las fuerzas políticas de la sociedad, al estado o al sistema internacional.

INSURRECCION: Es un movimiento generalizado contra el poder dominante, contra el gobierno. Su sentido originario ("insurgere"=levantarse contra) era el de un alzamiento contra un gobierno usurpador, ilegítimo. Generalmente supone el empleo de la violencia y tiene corta duración: o desemboca en una revolución (de la que es una premisa) o se extingue rápidamente.

Puede tener fines políticos (por ejemplo, derrocar al gobierno) o fines sociales (derrocar a la clase dirigente en su totalidad).

INTENCION POLITICA: La política es esencialmente escatológica, finalista; el subsistema político es el subsistema típico de la obtención de metas. Todo esto alude a la intención política, o sea a la prefiguración mental de los objetivos que orientan al sistema de acciones hacia su obtención. En la mayoría de los casos, esa obtención no es completa, tal como se la imaginó, y viene acompañada de efectos laterales imprevistos y a veces indeseables, que impulsan a fijarse otros objetivos, no pocas veces de sentido divergente a los anteriores.

LEGITIMIDAD: En un sentido muy amplio y genérico, este concepto evoca la idea de algo auténtico, justo, equitativo, razonable.
En su significado politológico específico, denota la existencia, al menos en la porción principal de la población, de un consenso, que asegure una adecuada disciplina social sin necesidad de recurrir a la coerción, salvo en casos marginales. La legitimidad es un elemento integrador de las relaciones políticas de mando y obediencia. En cuanto a la tensión siempre existente entre legitimidad y legalidad, la clave del asunto está en la vigencia sociológica de la norma jurídica: en qué medida la ley es socialmente aceptada (y no solo acatada) por la sociedad que es su destinataria. Esto depende del grado de afinidad de la norma con los valores culturales realmente vigentes en la sociedad.

LEY: En sentido amplio, es toda norma dotada de coactividad, proveniente del Estado, destinada a regular algún aspecto de la convivencia social. En ese sentido amplio, aparte de la ley propiamente dicha, caben en el concepto otras normas tales como las leyes programáticas, los decretos leyes, los decretos, las órdenes ministeriales, los reglamentos, las disposiciones administrativas. En sentido estricto, ley es una decisión vinculante, coactiva, del Estado, emanada del Poder Legislativo de acuerdo con la normativa vigente, que tiene por objeto la regulación jurídica de cuestiones importantes de la vida del Estado.

Hay diversos tipos de leyes: fundamentales (constitucionales), orgánicas (que organizan instituciones), de base (principios orientadores) que luego serán instrumentados por las leyes articuladas, adjetivas (sobre aspectos procesales).

LIBERTAD: Filosóficamente implica las ideas de independencia y de autorrealización. Puede ser entendida de varias formas: como absoluta posibilidad de determinación autónoma por parte del individuo; como coincidencia de la voluntad con la necesidad racional; como posibilidad amplia de elección. La libertad presenta muchos aspectos políticos: libertad interna (independencia de la decisión individual); libertad individual (disponer de sí mismo); libertad civil (garantía de los derechos contra intromisiones arbitrarias); libertad política (poder participar en la vida política del Estado); libertad nacional (independencia de la nación respecto de todo otro estado); libertad moral (hacer sin trabas lo que no esté prohibido por ley); libertad económica (libre iniciativa sin intromisión estatal). En las Constituciones suelen consignarse en forma expresa y detallada algunas libertades tales como: libertad personal (inviolabilidad de la persona, su correspondencia y domicilio salvo orden legal); libertad religiosa (practicar y propagar libremente su religión, salvo violación del orden público); libertad de expresión (dar a conocer públicamente las propias ideas); libertad de enseñanza (enseñar y aprender); libertad de asociación (reunirse con fines pacíficos); libertad económica (iniciativa privada). La legislación penal, para una mejor protección de estas libertades, suele incluir penas para los "delitos contra la libertad": detención ilegal, sustracción de menores, allanamiento de morada, amenazas y coacciones, develamiento de secretos, etc.

MANIPULACION POLITICA: Si la política es en última instancia un fenómeno de instigación (ver arriba), tiene siempre que ver con los diversos modos que los hombres emplean para influir en el comportamiento de otros hombres. Las formas puras de influencia son cuatro: el poder (con recurso final a la fuerza); el control social (que supone normas de conducta aceptadas); la fascinación (que es un ascendiente por sugestión) y la manipulación. La manipulación se caracteriza por ser oculta (los manipuladores tratan de que los manipulados no se den cuenta de las presiones que reciben). Es, por lo tanto, ilegítima y no usa sanciones. Los desarrollos de las ciencias del hombre han ampliado mucho, en sus aplicaciones técnicas, las posibilidades de manipulación, entendida como creación deliberada en otros (sin que ellos lo adviertan) de predisposiciones a recibir y aceptar ciertos mensajes y no otros, o a reaccionar de determinadas maneras ante los estímulos que les son proporcionados.

MERITOCRACIA: En una definición muy amplia, el concepto de meritocracia se refiere a aquellos sistemas políticos donde se accede a los cargos de poder, no por el nacimiento o la riqueza (o sea, según pautas de adscripción) sino por los méritos (pautas de realización). En las sociedades industriales avanzadas, esos "méritos" se refieren en principio al desarrollo de la inteligencia y de los conocimientos, a las capacidades intelectivas evidenciadas y sancionadas por el sistema escolar, base indispensable (pero no suficiente) para tener acceso a la clase dirigente e iniciar luego un "cursus honorum" basado en el desempeño de cargos de creciente importancia, hasta donde lleguen las posibilidades evolutivas y la combinación de circunstancias de poder y de apoyos de cada uno. El planteo meritocrático, necesariamente emparentado con la tecnoburocracia, ha merecido juicios favorables (ya que implica un justo reconocimiento de los méritos acumulados a partir de una base de igualdad de oportunidades) y juicios negativos (que niegan que sea real tal igualdad de oportunidades o hacen notar que de ese modo se produce una clase dirigente totalmente ajena a los valores y sentimientos del grueso de la población).

MILITARISMO: El militarismo es una corrupción del modo militar de actuar (Vagts). El militarismo es un vasto conjunto de fenómenos, asociados con las armas y la guerra, pero que trascienden los objetivos puramente militares y pueden incluso obstaculizarlos o impedirlos.

Significa preeminencia constante de los militares sobre los civiles, con penetración de los intereses y del estilo militar en toda la sociedad. Suele asignarse a sí mismo fines ilimitados y adquirir características de casta, de culto, de autoridad y de fe. Su manifestación más frecuente es la intervención en política, especialmente el derrocamiento de gobiernos civiles y su reemplazo por gobiernos militares. Es un claro síntoma de muy bajo nivel de desarrollo de las instituciones políticas, en un contexto de politización generalizada de la sociedad. Suele producirse en los siguientes casos: caos generalizado o anarquía; sociedades polarizadas con dos grupos equipotentes en conflicto frontal (insuficiencia hegemónica); sociedades con varios grupos en conflicto frontal por el poder y sobre temas que interesan a las fuerzas armadas.

OBEDIENCIA: En una dimensión sociológico-política, la obediencia, es decir, la predisposición de los más a obedecer antes que a rebelarse, hace posible la generación de un orden político en el que la coacción opera solo por vía de excepción.

Como es sabido, no hay régimen político que pueda sobrellevar la desobediencia prolongada de sus súbditos. Entre los motivos de la obediencia está la fuerte tendencia gregaria de los hombres, la búsqueda de seguridad, la idea de que se obedece para construir "un orden deseable", y la internalización del principio de la autoridad paterna durante la socialización primaria, que luego se proyecta sobre la autoridad política.

En el marco de las estructuras del sistema político, obediencia es realizar la orden de un superior, lo que supone la existencia de un ordenamiento jerárquico y normativo. Se distingue la obediencia de ejecución (cumplimiento externo de lo mandado), obediencia de voluntad (identificación de la voluntad del subordinado con la del superior), y obediencia de entendimiento (ver las cosas como las ve el superior). La obediencia plantea un problema de responsabilidad legal, porque es causa de ininputabilidad si la orden es injusta pero el subordinado la cumple de buena fé. Si es consciente de la ilegitimidad de la orden (por ejemplo, cometer actos atroces o aberrantes) entonces es cómplice. El tema alcanza máxima gravedad en la disciplina militar y en la comisión de los llamados "crímenes de guerra". Es un tema cuyos límites no son nada fáciles de dilucidar.

OBSTRUCCION POLITICA: El cometido general de toda estructura u órgano del sistema político es deliberar sobre un cierto orden de asuntos y tomar decisiones. Deliberar es un procedimiento instrumental, destinado a analizar todos los aspectos del problema y lograr cierto consenso, pero lo sustancial es tomar decisiones, para afrontar los problemas que plantea la realidad. Se llama obstrucción política a todos los procedimientos destinados a impedir, frenar o demorar la toma de decisiones por parte de un órgano del sistema político (no prestar quorum, anotar una lista interminable de oradores, faltar a reuniones de comisión, etc.). Frecuentemente, son los procedimientos destinados a proteger la deliberación los que se usan para practicar la obstrucción política, lo que plantea un interesante problema reglamentario.

OLIGARQUIA: En la clasificación aristotélica de los regímenes políticos, una de las formas puras es la aristocracia (gobierno de los mejores). Su forma corrupta correspondiente es la oligarquía (gobierno de los pocos). Esos pocos han dejado de ser los mejores, porque no se ocupan de los intereses generales y atienden en cambio sus intereses particulares. En nuestro siglo, la expresión se difundió luego de los trabajos de R. Michels sobre su "ley de bronce de la oligarquía", los que mostraron que aún en instituciones populares y de masas, como los partidos socialistas, existe una fuerte tendencia oligarquizante en la dirección de sus organizaciones, que procura convertir una labor de servicio al grupo en un patrimonio personal y hereditario. La característica básica de la oligarquía es la concentración del poder político en manos de unos pocos, que obtienen de ello muchos beneficios personales, y la exclusión de la mayoría de los ciudadanos de las actividades públicas. Todos sabemos que siempre es una minoría la que gobierna, pero en las democracias que funcionan como tales, esas minorías necesitan la aceptación y la confirmación de las mayorías populares, lo que permite establecer una diferencia marcada entre las "oligarquías que se imponen" y las "oligarquías que se proponen".

OPINION PUBLICA: La opinión pública es un fenómeno psicosocial. La opinión de los individuos la forma, y a la vez es moldeada por ella. Es un fenómeno de interacción entre individuos y grupos. El concepto de opinión pública tiene dos acepciones: - Como conjunto de las opiniones de los miembros de una sociedad sobre un asunto en particular, es la suma o resultante de todas las opiniones individuales. También puede ser definida como la valoración predominante en determinado grupo social sobre un acontecimiento o problema.

- Como la opinión de sectores sociales calificados, atentos e informados, con cierto peso en las decisiones públicas, o cierto control e influencia sobre la dirigencia política. En este caso es, como suele decirse, la opinión "que se publica". En la formación de la opinión pública influye mucho la cultura de la sociedad y sus diversas subculturas, que proveen los valores que sustentan las reacciones ante los hechos. También tiene mucho que ver cómo es informada la opinión pública desde los medios de comunicación social: qué lectura se hace en los medios sobre lo que ocurre. Sin embargo, no se debe exagerar el poder formador de opinión de estos medios, ya que todo indica que contribuyen más a reforzar opiniones y actitudes preexistentes que a crear nuevas.

ORDEN PUBLICO: El orden público es el núcleo, el aspecto central y más sólido y perdurable, del orden social. Es el conjunto de aquellas características y valores de la convivencia que una sociedad considera como "no negociables". Se lo considera sinónimo de convivencia ordenada, segura, pacífica y equilibrada. Es objeto de una fuerte reglamentación legal, para su tutela preventiva, contextual, sucesiva o represiva. En el Derecho Constitucional se lo considera como el límite para el ejercicio de los derechos individuales y sociales. En el Derecho Privado, es el límite para la autonomía negociadora de las partes. En el Derecho Internacional Privado, es el límite para la aplicación del reenvío: la aplicación de la norma extranjera, que sería viable según otros criterios, no resulta aplicable si afecta el orden público del país de aplicación. El Derecho Internacional Público también considera la existencia de un orden público internacional, formado por los principios constitucionales de la comunidad de naciones; es considerado el límite de la actividad contractual y de la práctica consuetudinaria interestatal.

PERSONALIZACION DEL PODER: El poder abstracto de las instituciones no podría funcionar si no se encarna en los hombres. Cualesquiera sean las ventajas que se encuentran en hacer de una persona moral, llamada Estado, el único titular del poder, es necesario re-descender y admitir que ese poder está confiado a individuos. Ese reconocimiento no es un simple restablecimiento del "statu quo ante" pero las consecuencias no deben enmascarar el hecho de que se re-instala en el centro de la problemática del poder a los hombres reales, con sus intereses, sus pasiones, su acción personal. Ninguna sociedad ha sido jamás gobernada... por la sola fuerza del derecho: la ley no existe si ella no es elaborada, aplicada y soportada ...por los hombres. En este primer sentido el poder es siempre personalizado porque jamás ha sido ejercido por los dioses, los animales o las computadoras, sino solamente por los hombres.

El concepto tiene un segundo sentido, que fue planteado al observar en los países del Tercer Mundo recientemente descolonizados el peso político adquirido por dirigentes carismáticos, o la persistencia del "culto de la personalidad" en los países comunistas aún luego de la desestalinización; e inclusive el reforzamiento de los factores personales del poder en las democracias occidentales: los rasgos personales de los dirigentes impactan más sobre los gobernados que sus ideas y sus actos. Sin duda, el desarrollo de los medios de comunicación, especialmente de la televisión, ha jugado en este proceso un papel principal, creando la ilusión de una relación personal directa, que intenta provocar una adhesión personal al hombre antes que a su política.(J. M. Denquin - 1991).

PODER POLITICO: Desde un punto de vista filosófico político, se concibe al poder como la capacidad que tiene un individuo o un grupo de modificar la conducta de otros individuos o grupos. En Ciencia Política, aunque ya no se acepta que sea el concepto central único, hay acuerdo en que tiene fundamental importancia. Burdeau lo define como "una energía social, emanación de una representación mental, colectiva y dominante, del orden social deseable", en nombre de la cual se presta acatamiento al mando político. Siempre se manifiesta en la relación humana y en su génesis está la obediencia: se tiene poder en la medida en que se es obedecido. Hay muchas clasificaciones del poder. Damos aquí brevemente las más usuales en el análisis político: poder actual (relación entre comportamientos efectivos); poder potencial (relación entre aptitudes para actuar); poder estabilizado (muy alta probabilidad de ser obedecido); poder anónimo (propio de comunidades primitivas, reside más en la costumbre, el tabú, la tradición, que en las personas); poder personalizado (que reside en la voluntad personal del jefe); poder institucionaliza do (estabilizado y articulado en roles coordinados; culmina cuando el Estado se convierte en titular único y abstracto del poder); poder abierto (sensible a las variaciones de la conciencia colectiva sobre el orden social deseable); poder cerrado (al servicio de una representación del orden social deseable que se considera permanente); poder de jure (reconocido por la normativa jurídica vigente); de facto (existente pero carente de respaldo legal).

POLIARQUIA: Es un concepto creado por R. Dahl para caracterizar la política de las sociedades modernas, muy pluralistas y muy organizadas, que tienen muchos centros de poder; esa pluralidad de grupos de interés y de demandas de acción producen una pluralidad de organizaciones de interés, lo que le da gran relevancia a la política de negociación, que por la gran cantidad de actores y la similitud de sus fuerzas corre frecuentemente el riesgo de la inmovilidad (estancamiento de las prioridades), del que a veces se sale por una vía política normal, que por medio de un acuerdo temporal sobre prioridades conduce a la acción; y muchas otras veces lleva a recurrir al planteamiento de emergencias, reales o presuntas, para romper el estancamiento y poder actuar.

PRAGMATISMO POLITICO: Su fundamento filosófico está en la idea de que el único criterio válido para juzgar el valor o la verdad de cualquier doctrina, decisión, etc., es tomar en cuenta sus efectos prácticos. En palabras más simples, es decir "lo cierto es lo que funciona". En política, equivale a actuar con prescindencia de ideologías principistas y de cosmovisiones teleológicas, haciendo lo que parece más adecuado de acuerdo a cómo se presentan las circunstancias de cada momento. El pragmatismo, sin embargo, es también una ideología cuyos límites están en la dificultad para prever las consecuencias a largo plazo de nuestras acciones y en la tendencia a desentenderse de realidades que no encajen en nuestra corta visión de las conveniencias momentáneas.

RAZON DE ESTADO: El concepto se origina en Maquiavelo y fue desarrollado por los preceptistas italianos del siglo XVI y por la escuela alemana del siglo XIX. La doctrina de la razón de estado sostiene que el Estado tiene una tendencia orgánica, natural, a buscar el continuo incremento y consolidación de su propia potencia, fin para el cual tiende a usar todos los medios, incluso la violencia, trasgrediendo la moral y el derecho. La razón de Estado presenta un aspecto interno, que es lograr el dominio eminente del Estado sobre su población y territorio para eliminar la anarquía interna; y un aspecto externo, que es aumentar la propia potencia y disminuir la ajena, por todos los medios, que van desde la guerra hasta las alianzas ofensivas y defensivas.

RECOMPENSA NEGATIVA: Los sistemas complejos (sistemas de sistemas) mantienen sus elementos unidos por la frecuencia e importancia de sus transacciones y por la covarianza de las recompensas originadas en el mismo intercambio. Esa covarianza puede ser positiva o negativa. Este segundo caso se produce cuando las transacciones en general - o una transacción muy importante - se produce de manera que beneficia mucho a un participante y perjudica a los demás. Surge así un sistema de conflicto.

Para el análisis político es muy importante entender que los grupos en conflicto forman parte de un sistema, y que no puede entenderse el comportamiento de uno de ellos sin considerar a los demás.

RECOMPENSA POSITIVA: Es el caso opuesto al anterior. Las recompensas positivas se producen cuando las transacciones originan cambios que benefician en general a los participantes del sistema o a la mayoría de ellos. Si los grupos unidos en el sistema practican un intenso intercambio con una covarianza positiva de recompensas, probablemente se sentirán inducidos a estrechar sus vínculos en un sistema de integración.

RESOLUCION PACIFICA DE LOS CONFLICTOS: Los conflictos pueden ocurrir entre individuos, entre organizaciones e individuos, entre organizaciones y sus elementos componentes o entre organizaciones. Ocurren cuando dos sujetos tratan de adueñarse del mismo bien, de ocupar el mismo espacio o posición, o asumen papeles incompatibles, o recurren a medios inaceptables para el otro, etc. Los ámbitos de conflicto y sus modalidades pueden ser múltiples: las ocasiones conflictivas son innumerables y llegan a amenazar la existencia misma de la síntesis política. La Política responde institucionalizando el principio de la resolución pacífica de los conflictos internos. Todos los regímenes - salvo los totalitarios- sostienen algún principio de este tipo, aunque no todos en la misma forma. Cada síntesis política se caracteriza por un principio específico de resolución pacífica de los conflictos, con sus correspondientes reglas del juego: el criterio de mayoría gobernante y garantías para las minorías, en las democracias; la herencia como criterio para la sucesión del trono en los regímenes aristocrático - monárquicos; el recurso extremo, de suprema instancia, a la voluntad del dictador, en las autocracias, son otros tantos ejemplos de la vigencia de este principio. Son muy diversas las fuentes de legitimidad, las técnicas de control social y la estructura y ubicación de las potestades coactivas, pero los regímenes políticos plantean una lógica de la instauración, mantenimiento o recuperación de la paz social y del orden civil y reconocen la función de la imposición del orden y del aseguramiento de la convivencia pacífica como fundamento de la soberanía de la síntesis política, si bien, naturalmente, con muy diferentes costos en términos de libertad, igualdad o justicia. (D. Fisichella, 1990).

RESPONSABILIDAD POLITICA: Hay que ubicar el concepto en el contexto de los diversos niveles de responsabilidad que entrañan las acciones políticas. Hay una responsabilidad personal por los propios actos; hay una responsabilidad institucional, si esa persona encarna o forma parte integrante de una institución; hay una responsabilidad legal si esos actos violan normas legales (esa responsabilidad le es reclamada a la persona) y hay una responsabilidad política, que es la que tiene todo actor político respecto de todo lo que ocurre en su área de poder directo, aunque no haya intervenido directamente en ello. Es una responsabilidad- fusible, que se ubica generalmente debajo de la cúspide del poder y arriba de las estructuras de ejecución.

Solo en casos muy graves afecta a la cúspide porque el sistema privilegia la estabilidad del mando supremo y descarga, en lo posible, la responsabilidad política sobre las primeras líneas de las jerarquías de implementación. La ejecución de la responsabilidad política, en caso de error, generalmente se asume mediante la renuncia al cargo, y puede tener consecuencias sobre la carrera política posterior. La responsabilidad tiene dos caras: una cara intersubjetiva, que es la obligación del representante frente a sus electores por sus actos como tal; y otra cara funcional, en cuanto se supone que quien acepta postularse como representante está en condiciones de ofrecer un adecuado nivel de prestación en términos de eficiencia y capacidad; es decir, una conducta "responsable", confiada en último término a su "ciencia y conciencia". (D. Fisichella - 1990).

SEGURIDAD POLITICA: En realidad, el concepto abarca tres aspectos principales: - la seguridad política propiamente dicha, que es el conjunto de instituciones y medidas de gobierno cuya finalidad es asegurar el orden público, tanto nacional como internacional. Su núcleo es la seguridad del Estado, para garantizar la cual la legislación penal tipifica y castiga severamente ciertos delitos, como traición, espionaje, insurrección, devastación, desordenes públicos graves, etc., y hay organismos para atender las necesidades de inteligencia y prevención en esta materia, que afecta las bases mismas del orden estatal.

SELECCION POLITICA: En la Historia, los modos de selección política (promoción social, reclutamiento y designación para los máximos cargos del sistema político) no son numerosos, se vienen replanteando desde hace muchísimos siglos y se pueden clasificar del siguiente modo: herencia (típica de las formas aristocrático - monárquicas pero vigente también para la trasmisión de los bienes económicos en los sistemas capitalistas de propiedad privada); elección (típica de la democracia representativa); cooptación (típica de las formas oligárquicas); idoneidad (típica de la sofocracia, la burocracia, la tecnocracia); el sorteo (en algunas experiencias del mundo antiguo); la conquista (el aspirante al poder se apodera de él por la fuerza, ya sea reglamentada, como los duelos a muerte entre los hijos del soberano difunto, en algunas áreas africanas; ya sea no reglamentada, como el caso del usurpador). Están después las formas mixtas: monarquías electivas, consenso de los estudiosos, que reciben en su seno a otros estudiosos, por cooptación o por elección, etc. (D. Fisichella - 1990).

SISTEMA DE CONFLICTO: Para el análisis político, es importante comprender que no solo los elementos que mantienen entre sí provechosas relaciones de mutua colaboración forman un sistema. También lo forman los elementos que están en conflicto. El conflicto generalmente nace de la intensidad de las transacciones entre elementos, con el agregado de una covarianza negativa de las recompensas.

Esta expresión se refiere al caso en que la mayoría de las transacciones - o una transacción muy importante- resulta completamente favorable para un miembro del sistema y desfavorable para los otros (varios candidatos para un solo empleo, por ejemplo)."Cuando varias unidades se encuentran íntimamente conectadas por una covarianza negativa de recompensas, que sugiere la relación entre un gato y un canario, o entre un lobo y una oveja, hablamos de un sistema de conflicto. Los grupos en conflicto forman parte de un sistema. La suerte de uno de ellos no se puede entender o predecir sin conocer algo acerca de las acciones del otro. Están unidos, pero en un sentido poco feliz", dice K. Deutsch.

SOLIDARIDAD GRUPAL: Uno de los fenómenos sociales mejor establecidos por la dinámica de grupos es la formación de la "conciencia de nosotros", de que el grupo constituye un nosotros, lo cual implica, por oposición, la afirmación de la existencia de "los otros", los que no forman parte del grupo y potencialmente son enemigos. Esa es la base de la solidaridad grupal, cuya importancia política reside fundamentalmente en dos aspectos: es una fuente de orden y obediencia espontánea (sin coacción); y es un factor dinamizador de las energías realizadoras individuales y grupales.

SUBELITE: Si la élite dirigente es la encargada de tomar las decisiones políticas que luego se plantean a la sociedad como mandatos dotados de coactividad, la subélite es el el sector social encargado de instrumentar y controlar su ejecución, de gestionar y administrar las políticas vigentes. Su poder es derivado pero nada despreciable: "interpreta" las directivas, puede trabarlas mientras aparenta obedecerlas y es incluso la verdadera autora de muchas medidas que luego son elevadas a la élite dirigente para su promulgación como mandato legal y legítimo de la autoridad constituida.

SUBSISTEMA DE ADAPTACION: En el lenguaje sistémico de Talcott Parsons, es el subsistema económico, porque se refiere a la adaptación del mundo natural para la satisfacción de las necesidades humanas, la adaptación de la sociedad a las posibilidades que ofrece el mundo natural, y la adaptación (o inadaptación) de los diversos grupos sociales a su participación en el conjunto de bienes y servicios disponibles. La capacidad de adaptación corresponde a la necesidad de toda sociedad de ajustarse a sus condiciones objetivas de existencia. Se relaciona con la racionalidad, en sentido weberiano, o sea con la eficacia técnica, con el uso de medios adecuados para alcanzar determinados fines.

SUBSISTEMA DE INTEGRACION: En el lenguaje sistémico de Talcott Parsons es el subsistema legal, entendido en sentido amplio, como conjunto de todos los procesos (que incluye a las normas legales pero también a muchos otros elementos) por medio de los cuales una sociedad impone su dominio sobre los individuos y mantiene su cohesión. El principal elemento integrativo es el control social, sobre todo el control que el grupo social ejerce sobre sí mismo, oponiéndose a las desviaciones, y destacando la importancia de la solidaridad social como valor primordial, para obtener que las acciones sociales sean evaluadas según la medida en que favorezcan o dificulten la integración de los individuos y su mutua solidaridad.

SUBSISTEMA DE MANTENIMIENTO DE PAUTAS (O DEL MODELO): En el lenguaje sistémico de Talcott Parsons es el subsistema cultural. Parsons considera que cada sociedad tiene un modelo cultural propio, con sus propias estructuras y normas, y tiende a conservarlo, aún a través de procesos de cambio.

TIRANIA: Es el gobierno ejercido por un tirano. En su originario significado, los griegos llamaban tirano al usurpador, al ciudadano privado que se arroga el poder sin tener título para ello, aún cuando después gobierne según las leyes. En la tipología aristotélica de las formas de gobierno se distingue las formas "puras" (en las que el poder es ejercido en vista del interés general) de las formas "corruptas" (en las que el poder es ejercido en beneficio del interés privado). A la monarquía (gobierno de uno) corresponde como forma corrupta la tiranía. En la actualidad se considera tiranía al gobierno despótico, ejercido sin respetar los derechos y libertades de los ciudadanos, mediante el temor y la violencia, por la práctica de la delación y el espionaje interno, en las distintas variedades del "terrorismo de Estado", cualquiera sea su origen legal o su presunta justificación histórica. (D. Fisichella - 1990).

TOTALITARISMO: Es un sistema político en el que la acción de los órganos del Estado se extiende a todos los aspectos de la vida social. Lo más característico del totalitarismo es la sustitución del consenso participativo de los individuos por un drástico control estatal de todos los niveles estructurales de la vida privada y pública. En forma general, fenómenos similares se han dado en todos los tiempos, pero el totalitarismo es un fenómeno característico del siglo XX, por los medios técnicos con que cuenta. El totalitarismo se presenta a sí mismo como un nuevo sistema sociopolítico, caracterizado por una fusión completa entre Estado y Sociedad, en la que el estado se arroga una absoluta primacía sobre los derechos de los individuos y de los grupos intermedios de la sociedad. Se incuba en períodos de profunda frustración histórica, que predisponen a la masa a dejarse conducir por una élite muy activa, dirigida por un conductor carismático. Aunque suele presentarse inicialmente como socialista, antiliberal y anticapitalista, termina transando con las fuerzas del capitalismo avanzado. Entre sus contenidos ideológicos básicos puede mencionarse el antirracionalismo, la negación de la igualdad humana y la exaltación de la propia raza o grupo nacional, la discriminación tajante entre amigos y enemigos (dignos de exterminio), la estatalización hasta de los niveles más privados de la vida, el imperialismo nacionalista y la exaltación mítica del destino nacional. Al servicio de tales contenidos ideológicos se encuentran varios instrumentos políticos básicos: el jefe único, considerado infalible y omnipotente; el partido único, depositario de la verdad política; el control de los medios de comunicación y adoctrinamiento; la violencia estatal, mediante una eficaz policía política.

TRANSICION POLITICA: En términos generales, es todo período de cambio entre dos situaciones políticas estables. En un enfoque más específico, las transiciones políticas que han sido objeto de frecuentes estudios politológicos son: la transición al autoritarismo y la transición a la democracia.

La transición al autoritarismo en general se produce como fase de reacción en procesos de democratización de tipo dialéctico, tardío o formas combinadas (ver "proceso de democratización" ). El análisis de casos muestra dos situaciones paradigmáticas: -Sociedades tradicionales, atrasadas respecto de su contexto continental, en las que tomó la forma de un rechazo al incipiente proceso de modernización, vivenciado como alienante de la propia esencia tradicional, y sirvió a la vez como resguardo de antiguos privilegios. Por ejemplo, España y Portugal. - Sociedades más avanzadas en la vía capitalista de la modernización y sometidas a intensas frustraciones históricas (derrotas militares, pérdida de prestigio) y a la falta de canales adecuados de participación política de las masas. Por ejemplo, Alemania e Italia. En esos países, probables revoluciones marxistas fueron bloqueadas por la aparición de regímenes autoritarios corporativos mesiánicos, que en definitiva preservaron intereses dominantes y terminaron en una orgía de sangre y violencia.

La transición a la democracia se produce, dentro de los mismos tipos de procesos de democratización ya indicados, por diversos motivos, que se analizan a continuación y que sirven para formular una tipología de estas transiciones. Generalmente suele usarse la expresión transición a la democracia para mencionar el período que va desde las postrimerías de la vigencia del régimen autoritario a la vigencia del régimen democrático; y la expresión transición democrática para el período de consolidación posterior a la vigencia de la democracia. Según Share y Mainwaring hay tres tipos de transición a la democracia:

-La transición por colapso, causada por una derrota militar externa, o por una profunda crisis interna, que desacredita totalmente al régimen autoritario y que generalmente produce importantes cambios estructurales y una ruptura de las normas de la autoridad política. La salida democrática es impuesta por el vencedor o responde a una tradición política anterior al período autoritario. Generalmente, las autoridades salientes no tienen, en ese momento, ninguna capacidad de negociación y son juzgadas y condenadas por su actuación. Es el caso de Alemania e Italia en 1945, de Grecia y Portugal en 1974 y de Argentina en 1982- 1983. La experiencia histórica muestra que ese "colapso" puede no ser definitivo, y que la élite autoritaria puede recuperar capacidad participativa, aunque generalmente en un nivel sistémico inferior al anterior. Los motivos de esa recuperación son variados: cambios manipulados en el recuerdo público del pasado, que hace factible intentar su relanzamiento político; frustración de las expectativas generadas por la democracia en su fase agonal; necesidad social de reincorporar al juego social normal a los sectores de la élite autoritaria lesionados por el colapso.

-La transición por autoexclusión, en la cual la élite autoritaria intenta inicialmente poner límites y controlar el proceso de transición, pero su alta erosión se lo impide y no puede obtener resultados favorables para su salida negociada en la medida deseada, aunque generalmente se plantean cuestionadas medidas de amnistía, que de todos modos aseguran su autoexclusión. Es el caso de Perú (1980), de Bolivia (1979-1980) y de Uruguay (1982-1983). - La transición por transacción, que implica una considerable continuidad de las estructuras, de las élites y de las prácticas políticas. La transición es controlada, efectuada por decisión de la élite autoritaria, quien no solo no es sancionada ni amnistiada sino que conserva (al menos por un tiempo más) participación en el poder en la nueva situación. Es el caso de España y de Brasil. Las transiciones por colapso o por autoexclusión se realizan por necesidad.

-Las transiciones por transacción se realizan por decisión de la élite autoritaria. Sus motivos pueden ser: verse a sí misma como un interregno restaurador (creer su propia retórica democrática); el desgaste del régimen que aumenta los costo de su mantenimiento y disminuye los de la transición; erosión de la cohesión interna de la élite; desaparición de su legitimación o justificación, tanto si ha cumplido sus objetivos como si no ha podido cumplirlos.

YO POLITICO: Concepto que alude a la identidad inconfundible e incambiable de cada persona, y por extensión de cada grupo o sociedad humanos, en lo referente a la manera de vivir la política. Al parecer, esa identidad se asienta en un fenómeno de memoria: el recuerdo del mantenimiento y conservación de la entidad personal a través del tiempo y de los cambios. A diferencia de las computadoras, la mente humana no puede ser borrada o vaciada de su pasado. La memoria (o, si se prefiere, la historia) es la fuente del yo y de la identidad; y esa sensación de identidad personal, grupal y social conduce a la afirmación de preferencias políticas y de cursos de acción, y frecuentemente culmina en demandas de autonomía política.