MARCO TEORICO CONCEPTUAL

Más allá de la percepción conceptual del poder desde el naturalismo griego o la histórica e interesante etapa teológica medieval, intenta apropiarse un breve ensayo que surja del contractualismo moderno, aunque, reflejando en el proceso la naturaleza a veces divina de su origen; una breve descripción del poder como una realidad de estado, de autoridad, y su principio de ordinación normativa que en su carácter explicativo de poder, sea un aliado impredecible del poder político.

El estado (lat, status) normalmente se define como el conjunto de instituciones que poseen la autoridad y potestad para establecer las normas que regulan una sociedad teniendo soberanía interna y externa sobre un territorio definido . Weber la define como una organización que reclama para sí el monopolio sobre la violencia legítima. Por lo que es importante diferenciarlo del gobierno, que es quien se encarga de llevar a cabo las funciones del estado, delegando en otras instituciones sus capacidades.

La autoridad (lat, auctoritas) es lo que desde el punto de vista del estado, es considerado como la fuerza ejercida por una persona legitimada institucionalmente conforme a funciones que le son legítimamente reconocidas como sujeto de autoridad; es decir, que tiene aptitud para mandar, pero también, que está autorizada a actuar, al ejercicio del poder. La Real Academia de la Lengua Española la define como “poder que gobierna o ejerce el mando de hecho o de derecho”, “potestad, facultad, legitimidad” .

La norma (lat, escuadra) es la que determina la ordinación como principio de orden o mandato, pero también como principio de ordinación dictado por alguna autoridad y con base en un criterio de valor que de acuerdo a los iusnaturalistas es “con miras al bien común” .

El poder (lat, potere) , por tanto tendrá múltiples conceptos, pero en un nivel básico y primario puede entenderse como la noción de fuerza; sin embargo en la relación elemental social, está referido esencialmente a la aplicación social del poder legítimo como coacción o como coerción; es decir, la modificación de la actuación o la conducta por temor, o por inevitable y como consecuencia de un momento de gestión política.

Para que exista una gestión política, es necesario el poder; la cratología , se ha considerado desde la perspectiva de la ciencia política como la ciencia del poder; en este ensayo se abordan algunas corrientes que han dado origen al concepto científico del poder, y específicamente, del poder político.

Si bien en el pensamiento político moderno, el poder ha sido representado de tres maneras: a) el poder entendido como una capacidad de la que se dispone o de la que se carece; b) el poder entendido como el de una institución que para ser legítima supone el consentimiento de aquellos sobre los cuales se ejerce y c) el poder analizado como una característica inherente de las relaciones sociales que tiene lugar en toda sociedad .

En la perspectiva de Hobbes, también llamada contractualista que centra en su justificación o legitimidad, argumenta que lo que interesa del poder es su ejercicio potencial o efectivo: “tener la capacidad o la potencia para hacer algo, ejercer el poder para realizarlo; teniendo un sentido correlativo entre mandato y obediencia .

Thomas Hobbes, filósofo naturalista del Siglo XVII, cuya línea de percepción se caracteriza como absolutista percibe el poder humano a través de la pasión como esencia natural del hombre desde una percepción biológica; el ser humano como sujeto de la etoantropología social, un ser que solo tiene dos vías opcionales de respuesta, la agresión o la huida; esto sugiere una visión negativa de la conducta humana, pues caracteriza al ser humano como “malo por naturaleza” .

Hobbes cree que esas pasiones “están reguladas por leyes de la naturaleza que pueden ser descubiertas por la razón, y proveen al ser humano de un conjunto de normas de egoísta prudencia (no morales, ni metafísicas), que hacen posible la propia conservación y seguridad” .

Se opone a una visión de la sociabilidad. El miedo y el peligro en sociedades que coexisten en un ambiente de gobierno pacifico y luego han resultado en guerras civiles donde “nada puede ser injusto. Las nociones de lo moral y lo inmoral, de lo justo y de lo injusto no tienen allí cabida. Donde no hay un poder común, no hay ley; y donde no hay ley, no hay injusticia” .

Desde este naturalismo exacerbado excluye el potencial social y su carácter legal, pues soberano es rey y esta legitimidad absurda no puede permear desde la ausencia de derecho del súbdito, declara que “El poder soberano no puede enajenarse” .

Relaciona ese naturalismo en cuanto derecho natural; definiéndolo como “la libertad de cada cual para usar su propio poder, en la forma que quiera, para preservar su propia naturaleza, es decir, su propia vida” ; esta relación entre vitalismo y naturalismo surge de una premisa centrada en su carácter instintivo; la preservación de su propia naturaleza.

Esta percepción que involucra el carácter naturalista unido a un absolutismo del poder del soberano determina su percepción de que los hombres están naturalmente inclinados a un permanente desencuentro, consecuencia de la ausencia de una inclinación natural hacia la sociabilidad, con el fin de mantener la paz en esa sociabilidad; una paz que al transferir al estado los derechos no entre el soberano y los súbditos; sino entre los individuos que deciden darse a un soberano.

Sigue prevaleciendo la relación del poder en un ambiente de naturaleza esencialmente humana, pero en diacronía con la razón humana; pues es la que determina las dimensiones entre la guerra y la paz. Pues cuando las leyes en ambos sentidos no se cumplen, se necesita de un poder coercitivo para lograr su cumplimiento; la necesidad de un cuerpo social y del contrato. Considera que el motivo primordial de la organización social es mantener la propia vida (individual) y que el pacto (contrato) lo que pretende esencialmente es en su carácter de pluralidad, reducir todas las voluntades a una sola voluntad; “la multitud así reunida en una persona, se llama república” . Un contrato que excluye del contrato al soberano, ya que solo existe exclusivamente entre los súbditos; dicho de otra manera, no hay poder que limite el poder ilimitado del soberano, ni por institucionalidad (pacto, contrato), o por adquisición (violencia del poder).

En síntesis Hobbes, considera al poder como recurso caracterizándolo como: la disponibilidad de recursos para obtener un bien o unos objetivos, y está en manos del estado.

Max Weber, también considera el poder como recurso; para él, el poder es la capacidad o probabilidad de conseguir obediencia dentro de un grupo.

A raíz de los cambios sociales que la Alemania de su tiempo vive asume que la modernidad debe tomar conciencia de sus límites, un proceso que él denominó “racionalización del mundo” .

Explica las sociedades como conjunto de estructuras y prácticas sociales colectivas con neutralidad axiológica; la cosificación de las relaciones humanas. Si bien comparte con Marx este enfoque metodológico básico, fue también influenciado fuertemente por Nietzsche de donde descubre la idea fundamental de su sociología intentando comprender la influencia de los valores sobre la vida y sobre la formación social, pero sin juicio moral, pues una actitud axiolóxica de neutralidad la considera más conveniente que la del juicio moral o moralizante; sus conceptos fundamentales de actor socializado y acción instituida superan el del individualismo sociológico, pues el actor, comprende su propia función como sociológicamente fundamental, donde la clase (social) es una forma de estratificación que corresponde a diferentes ordenes (económico, social o político) .

Y es en esta estratificación social, donde los grupos adquieren y comparten los valores, sus prácticas de comportamiento y sus valores, lo que necesariamente se produce de manera racional y por efecto del grupo en institucional, por cuanto jerárquica. La expresión de conformidad o su opuesto surge no como una totalidad holística, sino del pensamiento complejo del individuo, expresado en la acción del “actor social” hasta formar un “ideal tipo” que ordena los puntos de vista precedentes, hasta formar un cuadro de pensamiento homogéneo que Weber explica como “juicio de imputación histórica en la sociología política como una forma de tensión entre racionalidad e irracionalidad. Su concepto de desencantamiento del mundo expresa el agotamiento del poder de las religiones y dotar de sentido la experiencia global del mundo, no imputable a la racionalización; sino, a la intelectualización.

Para Weber, el poder descansa en la fuerza; en la posibilidad de que una persona o grupo de personas realicen su propia voluntad, en una acción comunal, incluso contra la resistencia de otros que participan en la acción [“el estado es aquella comunidad humana que ejerce (con éxito) el monopolio de la violencia física legítima dentro de un determinado territorio”] .

Lo interesante de la teorización de Weber sobre el estado moderno es su análisis de las formas de racionalización, pero no de la forma brutal de los estados antiguos, sin por su forma indispensable en la vida de los humanos y como única fuente de legitimación, sin violencia aparente, por medio del convencimiento y de mecanismos carismáticos.

Los mecanismos de autoridad política son: dominio, obediencia y legitimación; acuden a una fascinación por el poder, su ritualización, la aceptación de su legitimidad indiscutida y la persuasión como creencias sin las cuales ningún estado puede subsistir. La docilidad es imprescindible, la existencia de fuerzas desiguales como consecuencia deseable de orden social; muestra como la dominación se convierte en obediencia y la obediencia es origen de legitimidad.

Con base en ellos surgen los ideales tipos de poder de Weber; la dominación tradicional, la carismática y la racional (o legal racional).

La primera con base en el carácter sagrado de las tradiciones; la segunda en las características o aptitudes especiales de los líderes que se oponen a una tradición (karisma = gracia) y, la tercera donde el carácter legal se confunde con el carácter legítimo, donde el orden procede de una ley; ésta es formal, basada en procedimientos, previsible, calculable, burocrática; pretende gobernar de forma tecnocrática (despotismo managerial) ; pues toda política está determinada por condicionamientos, dependencias, necesidades instrumentales, donde la democracia no es otra cosa que la tragedia de la política del poder (Matchpolitik); pues cualquier política, es al menos parcialmente, política del poder ; el poder como causa, no de la calidad, sino de la difusión y el prestigio de la cultura .

Weber es continuador de la filosofía política que entiende el poder como dominación, la política como una relación entre gobernantes y gobernados y, la acción política como interacción de medios a fabricación de fines; pero también original en su clasificación de los tipos de poder político.

Otro de los teóricos es Carlos Marx, que considera el poder como la capacidad de una clase (social) de imponer su interés sobre el conjunto de la sociedad. Él nos dice que “las estructuras políticas de un modo de producción y de una formación social constituyen el poder institucionalizado del estado” y que “el movimiento político de la clase obrera… tiene como objetivo final, la toma del poder político” .

Esto plantea una contradicción fundamental entre el estado y el conjunto de la sociedad, pues ante clases con intereses económicos opuestos se impone la necesidad de un poder que “amortigüe” el conflicto con la finalidad de mantenerlo en los límites del orden; ese poder que surge de la sociedad pero situado por encima de ella, es el estado .

Harold Lasswell caracteriza el poder como la capacidad para intervenir en los procesos de toma de desiciones. Lo toma como una pieza clave para la sociología contemporánea en las sociedades industriales y postindustriales; que además determina los fundamentos del funcionalismo comunicativo. El percibe la relación de todo proceso en dos marcos de referencia; la estructura y la función; distinguiendo en la comunicación a) la supervisión o vigilancia del entorno, la correlación de las distintas parte de la sociedad en su repuesta al entorno y c) la transmisión de la herencia social de una generación a la siguiente .

En el caso de la sociedad humana, al observar cualquier grupo o núcleo social se encuentran: un grupo que vigila en entorno político del estado como un todo, otro correlaciona la respuesta de todo el estado al entorno, y un tercero transmite ciertas pautas de respuesta de los viejos a los jóvenes. Diplomáticos, agregados, corresponsales extranjeros, vigilan el estado como un todo; editores y correlatores de la respuesta interna; pedagogos, familia, escuela, transmiten el legado social.

La similitud de los mensajes de cualquier estado no siempre pasan por los canales centrales de comunicación; sino que surgen del contexto local en familias, vecindarios y del mismo modo en la escuela; distinguiendo en el estado los mecanismos de control que el estado hace para distinguir los mensajes y la manipulación que se hará de estos para modificar su contenido o sentido de la información. Esta información afecta los valores (sociales) que al no estar equitativamente distribuidos por fragmentarios, en la estructura social se revelan como mayor o menor poder, riqueza, bienestar o inteligencia en muy pocas manos, construyendo una particular ideología; al ser las estructuras del poder profundamente afectadas por el conflicto ideológico, en su sentido más amplio, la ideología del otro puede atraer a elementos disidentes en un país y debilitar la posición de poder interno de la clase dirigente .

El recelo que causa ante la clase dominante o en el poder este potencial ejercicio hace de la función de la comunicación una función de élite; por un lado facilita la información acerca de su poderío; por el otro, teme, controla, interviene, deforma y enmascara la propia identidad del enemigo potencial que incluye a su vez el entorno interior; la amenaza contra una comunicación eficiente contra lo indeseado como valor de poder, es la distorsión del propio poder que implica, al otro. En términos de poder mundial, las potencias mas fuertes prestan proporcionalmente menor atención a las potencias más débiles, que estas a las fuertes .

Si Harold D. Laswell, caracterizó los fundamentos del funcionalismo comunicativo, quien lo llevo a su máxima expresión fue Robert King Merton; él percibe la sociedad como un sistema constituido por una estructura que permanece en el tiempo con elementos interdependiente, en constante equilibrio y cambio; por lo que se le ha denominado teoría sistémica. Las funciones de esos elementos determinan la regularidad y estabilidad sistémica; la estabilidad del sistema social deriva de la permanencia de los actos sociales en sus funciones manifiestas y latentes,; las primeras como consecuencias objetivas y las segundas como necesidad de adaptación ; construye la teoría de la anomia, que alude a la quiebra de normas y valores que rigen la conducta de los individuos de una sociedad o grupo y las consecuencias no esperadas de la acción social; sus estudios de las relaciones de la ciencia con el orden social .

Otro de los autores que analiza el poder desde una percepción relacional es Robert Dahl, en la que percibe que A es capaz de que B haga algo que de otra manera no haría; es decir, el poder como resultado de una relación donde el poder no se posee, sino que es una interacción entre dos o más actores; un poder disperso entre varios grupos de la sociedad; el poder como resultado del sistema político. El trató simplemente de encontrar una fórmula que le permitiera medir el fenómeno; medir quién tiene el poder y cuanto poder tiene, a partir de una radiografía del poder . Steven Lukes la considera una idea plana del poder político; pues si bien Dahl considera la existencia del pluralismo, donde el poder se reparte, Lukes nos habla de un proceso silencioso muy importante, no solo tiene poder el que decide, sino también, el que se beneficia de la ausencia de decisiones .

Lukes considera que la concepción llamada pluralista de Dahl, es engañosa; pues considera que confunde los conceptos de poder e influencia como opciones de comportamiento observable; por lo que los pluralistas, al estudiar el poder, en realidad estudian el comportamiento en la “adopción de decisiones” como tarea central. Este enfoque unidimensional caracterizado en el comportamiento de adopción de decisiones, pasa a un segundo momento explicativo determinado por la toma de decisiones y de no decisiones, dejando un margen a los posibles problemas potenciales alrededor de los cuales existe lo que llama “un conflicto observable de intereses” caracterizado en la bidimensionalidad y tridimensionalidad como enfoques que lo explican. Aunque acota que el rasgo común de estos enfoque es, su carácter evaluativo, que el poder depende, inevitablemente, de los valores.

En el tránsito de la modernidad a la postmodernidad, y con una visión que otorga valor al poder social, surge el concepto de contrapoder con base en los componentes de resistencia, insurrección y poder constituyente; y el cual se reduce a uno solo de sus componentes, la insurrección; donde, la sociedad queda reducida a un momento fundante y a la vez disolvente de una multitud que se opone al imperio . Una concepción teórica comprendida como fenómeno de poder social . Dos poderes contrapuestos y excluyentes, válidos en el terreno de la lucha política para la creación de un nuevo orden social, aunque idealmente en beneficio de los insurrectos o categóricamente de la contrarevolución con el dominio coyuntural del poder para derrotar.

Retomando la posición de Gaetano Mosca, en todo fenómeno político la multiplicidad y constante transformación humana funciona como base política del poder , pues independientemente del credo o grado de civilización de una sociedad siempre existe un grupo gobernante y otro gobernado; conformando el dominante una élite política, la cual necesita justificar su posición en la sociedad y para mantenerse utiliza el discurso, que dé cierto sentido y en cierto nivel de coincidencia con la no élite gobernada buscando la permanencia del poder y el relativo equilibrio de los gobernados; no obstante, va más allá del planteamiento de Marx, cuando otorga un principio de inmortalidad a la clase en el poder caracterizándolo como re – reemplazable, al otorgar la posible permanencia de la dominancia y monopolio, y la tendencia a la posesión del mismo por herencia; pero determina a su vez que esta clase cuando es incapaz de mantener el poder, tiene que trasmitirlo a otra clase, aunque permaneciendo en pocas manos políticas, sociales o económicas (élites).

Para Mosca la posesión del mando la califica como política de jure y de facto; gobierno, más que una institución, es una práctica que implica destreza política, donde el arte de gobernar radica no solo en quien lo posee; sino también, detrás del trono; donde, el gobierno de una minoría, rige los destinos de una mayoría apolítica; y esta segunda clase tenderá no solo a desgobernarse; sino también a debilitarse y perder su escaso poder; y en esta dinámica de entronización y cambio como dinámica de la clase política, la historia de la humanidad es la historia del conflicto entre la apropiación y expropiación del poder . Esta “fórmula política” en una justificación del poder que esta minoría necesita para conseguir la obediencia , además, de su juicio elitístico en la búsqueda de su equilibrio. Mosca supo caracterizar el método de la ciencia política, entendida esta como el estudio de las tendencias que regulan la ordenación de los poderes políticos .

Dicha postura choca con la teoría pluralista de Dahl, quien considera que el poder está repartido entre diferentes grupos de la sociedad y las decisiones son un agregado de los intereses de la sociedad y la teoría Neocorporativista cuya postura caracteriza que el poder está repartido en tres unidades constitutivas, gobierno, patronal y sindicatos; que negocian entre ellos y adoptan las grandes decisiones económicas de la sociedad.

Posiblemente sea necesario caracterizar la visión de Max Weber desde la perspectiva de Norberto Bobbio sobre estado, poder y política; de sus particularidades como poder ideológico, poder económico y poder político; pero, en cualquier relación, la política es la esfera social caracterizada por la lucha incensarte y perpetua por el poder, donde el éxito es la medida. La razón del estado es la fuerza, sin ella la posibilidad de éxito estará expresada en la anarquía. El poder político como medio y no fin, continuo, independiente y efectivo de poder legítimo; ejercido con leyes preestablecidas, que legalicen los poderes inferiores (de la administración) y los superiores (constitucionalización). O bien su contrastación entre poder tradicional, carismático y legal - racional, donde la relación entre lo personal e impersonal; entre lo ordinario y lo extraordinario, lo hacen, lo último; el extraordinario poder legal, del poder político.